Cambios de película

Stephanie Hoeckle – Directora de Oui Oui
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No voy a cansarme de decirles a mis clientes —ni de recordármelo a mí misma— que hay que estar permanentemente dispuestos al cambio, que una de las habilidades que debemos fortalecer es la flexibilidad, es decir, la capacidad de adaptarnos a situaciones nuevas o diferentes sin dejar de ser lo que somos.

En un breve diálogo que tuve con uno de mis clientes corporativos hace un par de semanas, estaba tratando de persuadirle de que se abriera a la posiblidad de realizar algunos cambios, cuando, de repente, me interrumpió y dejó bien clara su postura: «Cambiá lo que quieras, pero nuestro logo lo dejás como siempre, ¡es nuestra esencia!».

Me guardé muy bien de responder inmediatamente. Tragué saliva y un suspiro y me dije: «Mejor me voy a ver una peli y seguimos la conversación mañana». Un rato antes de salir de la oficina, consulté las sugerencias de Netflix, agregué una de ellas a mi lista y me puse a disfrutar por anticipado de la velada de mitad de semana que me esperaba: una cenita light, té de jengibre y canela, y una nueva serie.

 

Ese logo

Ya acomodada en el estar de mi casa frente a la pantalla, empezó la acción. Al aparecer la famosa N, mi humor cambió definitivamente. Ya tenía un nuevo argumento para presentarle a mi cliente al día siguiente (para que vean que existe eso del ocio productivo). Ahora recordaba que la N animada de la famosa empresa de distribución de contenidos audiovisuales a través de una plataforma en línea había sido creada solo en febrero de este año. ¡Era la quinta actualización de la imagen de la marca desde que empezó la empresa, en 1997!

Cuando lanzaron la novedad, los de Netflix explicaron que el nuevo logo animado, que se acerca y se descompone en un espectro de luz, buscaba evocar la sensación que se experimenta al entrar en una sala de cine. Con esto, la marca comunicaba, con más fuerza, que era mucho más que una simple plataforma de distribución y que era también una creadora de contenidos originales con grandes ambiciones. Estaba claro: a nuevas funciones, renovada imagen.

Un poco de historia: la compañía californiana fue fundada en 1997 como un negocio de alquiler de DVD por delivery. Tiempo después, empezó a ofrecer streaming de películas (es decir, para ver a través de internet). Este servicio fue extendiéndose a todo el mundo. El siguiente paso fue brindar contenidos audiovisuales creados por ellos mismos, y en esta línea han venido creciendo hasta hoy..

A lo largo de su relativamente breve como exitosa historia, la empresa fue haciendo ajustes a la identificación gráfica de su marca para reflejar y comunicar sus servicios y las variaciones (en un rápido paseo por Google se pueden ver los diferentes logos). Y si bien se escucharon algunas voces conservadoras condenando las modificaciones, Netflix no deja de sumar usuarios: en abril de este año alcanzó 154 millones de suscriptores en todo el mundo, excepto en China continental, donde no está permitido.

El cambio profesional personal

Siempre será difícil decidir qué, cuánto y cuándo cambiar, pues nos da miedo “traicionar” las expectativas de los demás y dejar de ser lo que somos. Las nuevas generaciones parecen, sin embargo, ser menos temerosas. Si hasta hace unos años era mal visto que un profesional cambiara de empleo cada cinco años, ahora se entiende que es algo positivo que una persona pueda iniciar nuevos proyectos, completarlos con éxito y aceptar nuevos y diferentes desafíos.

Se habla hoy de la necesaria “reinvención profesional” para gestionar la propia carrera y adaptarse a los cambios tan frecuentes de la actualidad. Antes se dividía la vida laboral en tres etapas: educación, trabajo y jubilación. Ahora es un proceso constante: educación, exploración, empleo, transición, autoempleo, exploración y educación nuevamente… la jubilación queda lejana.

En la actualidad, se aconseja tener presente que “lo que nos trajo hasta aquí no necesariamente nos llevará hasta allí”. Es decir, el dominio de unas determinadas competencias puede no ser suficiente, hay que estar dispuesto a adquirir nuevas. Debemos estar atentas para poder darnos cuenta, a tiempo, de qué es necesario modificar, en qué medida y cuándo es el momento.

Las empresas también

En nuestro medio, existen varias empresas –algunas muy buenas– dedicadas al coaching para organizaciones, que les ayudan a pasar por el proceso de transformación que les permitirá mantenerse con éxito en el mercado. Es decir, no solo los individuos deben adaptarse a las cambiantes situaciones, sino que las empresas también deben aprender a ser flexibles para responder a demandas tornadizas. En el caso de Netflix, nuestro ejemplo inicial, la situación difícil para la compañía es la dura competencia que ahora le presentan Disney, AT&T y Apple, con sus respectivos servicios de streaming.

El resultado de esta batalla de video streaming está por verse. Yo apuesto a que ganará la empresa que sea capaz de adaptarse mejor a las necesidades del público. Será un espectáculo digno de verse y, sin dudas, una experiencia de la que podremos sacar muchos aprendizajes.

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