Indicadores adelantados mejoran, riesgos persisten

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Los indicadores adelantados elaborados por el BCP han sido la nota positiva en lo que va de la semana. La recuperación del 0,8% interanual en el indicador de la actividad y el crecimiento de 2,3% respecto a agosto del 2018 de las ventas medidas por el Estimador de Cifras de Negocios (ECN), constituyen señales positivas. Sin embargo, los factores de riesgo aún están latentes y habría que tomar las medidas para superarlos o contrarrestar su efecto en la economía.

Luego de haber recibido a principios del mes, sin mucha sorpresa la noticia de que el PIB había caído 3% en el segundo trimestre y que acumulaba una contracción de 2,5% a junio, se profundizó la preocupación de todos nosotros por la situación actual y el panorama que podríamos esperar para el próximo año.

En este contexto, enterarnos ayer de que, gracias a los mejores desempeños dentro del sector de servicios, la construcción y algunas ramas de la industria, el Indicador Mensual de la Actividad Económica (IMAEP) creció 0,8% en términos interanuales, y que su tasa acumulada negativa se redujo hasta -1,9%, nos alegró el día.

De la misma manera, saber que por tercer mes consecutivo el ECN aumentó, esta vez 2,3% interanual, fue una señal positiva impulsada por la mejora en la venta de artículos electrónicos, insumos agrícolas, pecuarios y alimentos, así como por los mejores desempeños de algunos servicios.

No obstante, se debe tener en cuenta que, pese a ser alentadoras y darnos la esperanza de no concluir el año en el plano negativo, estas señales se dan dentro un contexto complicado y con casi los mismos factores que nos llevaron primero a la desaceleración y luego a la recesión técnica.

 

INCERTIDUMBRE GLOBAL

Los vaivenes de las disputas comerciales entre EE.UU. y China generan incertidumbre, desaceleran la economía global y afectan el comercio a tal punto que la Organización Mundial de Comercio – OMC redujo hasta 1,2% su estimación de crecimiento del volumen negociado en el mundo durante el 2019, menos de la mitad de su proyección inicial, y al 2,7% para el 2020.

Esto retrasa las inversiones de las empresas y afecta los precios de los commodities, en especial de la soja, uno de nuestros principales productos de exportación, cuyo precio se ubicó en USD.332,9/Ton a finales de setiembre, cifra más de USD.20 menor al precio registrado dos años atrás y muy distante del registrado durante el superciclo, que ya no se volverá a repetir en el futuro mediato.

 

DESACELERACIÓN REGIONAL

Latinoamérica no está exenta a los efectos de la incertidumbre global, Fitch Ratings rebajó la perspectiva de su crecimiento para el 2019 desde 1,9% esperado en el primer trimestre hasta 0,7%, al igual que el Banco Mundial.

En la región, nuestros principales socios comerciales no dan señales de una rápida recuperación. En Brasil, la lentitud en la aplicación de las reformas claves hará que este año crezca solo 0,9%, mientras que, en Argentina, la incertidumbre política, el aumento de la deuda y la incapacidad para controlar la inflación harán que cierre el año con un -3,1% y que también complete el 2020 en recesión, según el Banco Mundial.

Así, el comercio con estos países, en especial el fronterizo, la entrada de turistas y el envío de remesas desde la Argentina seguirían poco dinámicos. El contrabando de productos argentinos, que con la mayor depreciación del peso se vuelven más baratos en comparación con los nuestros, también es un factor que afectaría a la economía nacional.

 

CLIMA ADVERSO

A todo lo mencionado, debemos sumar que el sector agrícola tuvo un limitado desempeño a causa del clima adverso, con lo que tormenta perfecta se dio: baja producción más bajos precios internacionales condujeron a una menor exportación, y, por ende, a una menor entrada de divisas que elevó el tipo de cambio y contribuyó a reducir las importaciones.

El sector ganadero por su parte, enfrentó en los últimos tiempos sequías que disminuyeron su capacidad de albergue y también enfrentó la mayor competencia de los vecinos: Argentina produjo más a mejores precios relativos y Brasil recuperó mercados (Chile y Rusia), dejando a nuestra carne con menos posibilidades de ingresar a los mismos.

Con ello, las exportaciones de soja acumuladas a setiembre cayeron 26,4% respecto al mismo periodo del año anterior y las de carne se redujeron 15,4%. Para complementar las exportaciones de energía eléctrica disminuyeron 21,3%, por el menor caudal hídrico del Río Paraná.

INSTITUCIONES DÉBILES

Según el Foro Económico Mundial, Paraguay ocupa el puesto 97 de 141 países en cuanto a competitividad, siendo uno de sus pilares más débiles las instituciones en el que se ubica en puesto 115.

Tener instituciones débiles con percepciones poco favorables en cuanto a transparencia, independencia judicial o futura orientación del gobierno, afecta la confianza de los inversionistas.

En noviembre, deberemos enfrentar la evaluación del Grupo de Acción Financiera Internacional – GAFI, sobre los avances en relación a la prevención de lavado de dinero. En caso de volver a la Lista Gris, la confianza de los inversionistas se reduciría y con ello el flujo de capitales hacia nuestro país.

Estos son algunos factores que debemos considerar para consolidar los resultados alentadores de los indicadores y avanzar hacia el crecimiento sostenible, que no será posible mientras tengamos una estructura económica climadependiente, no diversifiquemos mercado y no consolidemos nuestras instituciones. Se necesitan acciones concretas como fortalecer otros sectores con potencial, como las Mipymes, implementar efectivamente la Ley Antilavado y gestionar acuerdos con otros países que tengan mejores precios para nuestros productos.

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