Inestable escenario económico

El consumo interno parece desperezarse con vistas a las ventas de fin de año… un soplo de oxígeno para un año olvidable"

Los analistas económicos están pisando con mucha cautela el discreto terreno de optimismo desplegado en la última encuesta de variables económicas (EVE) publicada por el Banco Central. Resulta difícil despejar de este panorama cuánto de ex­presión de deseos y cuánto de datos duros hay en este abordaje con vistas al movimiento de fin de año.

La variable más difícil de calcular es la que deriva del eje Washington-Pekín, esa contradanza macabra de avances y retrocesos en una guerra comercial que ya ha causado con­siderables daños. Por el momento, China parece haberse comprometido a comprar más productos agropecuarios en EE.UU. siempre y cuando Trump revea su política arance­laria, algo difícil estando el mandatario en plena carrera para la reelección.

En este clima enrarecido, el FMI ha calculado que el PIB paraguayo reducirá este año su crecimiento a un modesto 1% (0,9% se­gún el BCP) aunque es más optimista para el 2020.

La campaña 19-20 del complejo de la soja arrancó muy bien, con lluvias oportunas en el comienzo de la siembra y perspec­tivas alentadoras que po­drían empujar la produc­ción por encima de las 10 millones de toneladas. La cadena de valor de la carne es menos optimista, con cifras de exportación que se derriten en las tablas y auguran un 2019 pobre.

Ambos sectores afrontan otra variable difícil. Si asume en Argentina un go­bierno kirchnerista –como todo parece indicar- la posibilidad de que vuel­van las retenciones a las exportaciones podría sacar nuevamente a Argentina de competencia. Pero todo es incierto y dema­siado inestable como para arriesgar proyecciones.

Por el momento, el consu­mo interno se despereza y vuelve por sus fueros en las ventas de fin de año. Sería un soplo de oxígeno para un año que casi todos querrían olvidar.

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