Resiliencia: comodín necesario para líderes de equipos

por: Silvia Fretes Carmagnola, de:

 

 

 

“¡Cuántas veces hemos escuchado que no hay escuelas para padres! Algo similar ocurre con los líderes de equipos.  Existen innumerables situaciones “fuera del manual”. Si, liderás equipos de trabajo y ante la escena del deportista pegando a un saco de box, sentís que algunas veces sos el saco y no el deportista, este artículo va dedicado a vos, quien te sobreponés a innumerables situaciones adversas cotidianas”. 

Cierto día alguien me dijo: “a veces siento que en las organizaciones se busca cuidar más al colaborador -sin gente a cargo- que a los jefes y líderes. Nadie se pone en nuestro lugar”. Y me dejó pensando…

Es una realidad que las personas que se encuentran en posiciones de mayor responsabilidad dentro de las organizaciones están más expuestas a situaciones difíciles o sensibles, por lo que normalmente generan habilidades o cualidades -personales y profesionales- que han posibilitado su crecimiento o permanencia allí. Una de ellas es la resiliencia o capacidad de reponerse después de una situación adversa.

Personas de carne y hueso

Los líderes no son dioses griegos, seres inmortales o etéreos. Son seres humanos y sienten las mismas frustraciones, temores, inseguridades que cualquier otra persona. La naturaleza de su trabajo hace que tengan que danzar constantemente entre delgadas líneas rojas o en zonas complicadas, algunas de ellas aquí identificadas:

  • Decisiones que impactan a varias personas (y sus respectivas familias)
  • Sus acciones pueden generar o restar varios dólares a su compañía.
  • Una mala jugada puede poner en riesgo severo a toda la organización: ya sea reputacional, económica o funcionalmente.
  • Deben administrar necesidades internas (colaboradores) y externas (clientes) y generar satisfacción en ambos colectivos.
  • Necesitan actuar de manera rápida y expeditiva, a la vez de generar vínculos sanos y duraderos.
  • Deben administrar variables externas como el Estado y sus instituciones mientras negocian vehementemente mejores condiciones con proveedores.
  • Altos niveles de estrés, fruto de jornadas extensas y abundante presión.
  • Integrar su vida personal con la laboral, de manera armónica y saludable.

Por qué la resiliencia como clave

De acuerdo a la experiencia trabajando con equipos, la resiliencia pareciera no ser opcional para los líderes y jefes. Es la clave fundamental para poder aprender de los errores, volcar la presión en resultados, controlar las emociones negativas y mantener al equipo focalizado. La resiliencia es la clave porque permite, como una pista de aterrizaje, aterrizar todas las estrategias y acciones futuras dentro de las organizaciones y por parte de los ocupantes de posiciones clave.

Cómo desarrollarla

  1. Introspección y autoaceptación: conocerse, identificar de lo que más cuesta reponerse.
  2. Foco en la motivación: entendida como automotivación, en este caso.
  3. Acciones oportunas: resiliencia no es lo mismo que resignación. Se deben tomar acciones oportunas sin mayor demora.
  4. Mejorar la comunicación: expresar objetiva y claramente lo que se piensa, siente, proyecta.
  5. Cuidarse a uno mismo: cada uno sabe lo que le hace bien: ejercicios, apoyarse en los vínculos familiares o de amigos, tomarse el tiempo para un masaje, darse tiempo para la lectura del libro preferido. No importa lo que sea, esa es la clave para hacer un reset y volver a empezar.

Resiliencia y estrés

En algunos ámbitos, se suele escuchar la expresión “cuidado del cuidador”. Fundamentalmente, se utiliza en organizaciones donde se trabaja con enfermos, con ancianos, con tipos de tareas que generan mucha tensión, emoción o desgaste físico y emocional. Se trata de implementar estrategias y herramientas que mitiguen o prevengan el agotamiento, depresión, apatía, ansiedad, culpa, aislamiento social.

Existe una técnica llamada defusing, la cual consiste en reuniones de equipos altamente expuestos a situaciones o episodios de estrés. Se busca identificar reacciones de estrés, reconocer y canalizar emociones del individuo y del equipo.

Con los ritmos vertiginosos que corren y las exigencias que conllevan, estas herramientas y técnicas no deberían ser exclusivas de un cierto grupo de organizaciones o ser utilizadas solo ante episodios demasiado traumáticos. Es una buena práctica fortalecer a los líderes de equipos de manera técnica y también en habilidades blandas. Aprender e implementar este tipo de estrategias, demuestra el cuidado que cada organización tiene con sus líderes y colaboradores en general, además de reconvertir el estrés en resiliencia.

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