¿Y el Estado servidor, para cuándo?

En vez de Estado, lo que tenemos es un paquidermo en esteroides, ahogado en grasa inútil que le impide el cumplimiento de sus fines".

Todavía está pendiente en el Paraguay un gran deba­te: definir qué Estado es el que necesitamos. Porque el que tenemos no nos sir­ve, al menos para los fines de un país en desarrollo, con oportunidades para todos. En vez de Estado, lo que tenemos es un paqui­dermo en esteroides, aho­gado en grasa inútil que le impide el cumplimiento de sus fines. Veamos:

Estado empleador: Entelequia degenerada por la endogamia, que solo existe para emplear recomendados y hordas de políticos planilleros que se transmiten los cargos por herencia familiar durante generaciones. Esta parasitosis crónica ahoga el núcleo de fun­cionarios de carrera que podría hacerlo funcionar mejor si se desprendiera de su costra grasosa.

Estado empresario: Ineficiente, minado por la corrupción y administrado por camadas de incom­petentes. Ya se probó que no sirve para producir cemento, alcohol, combus­tibles, telecomunicaciones o acero. Solo funciona a base de subsidios, en su mayor parte gastados en mantener legiones de empleados innecesarios.

Estado pirata: Como los filibusteros del siglo XVII, una verdadera hermandad de piratas se reparte las compras del Estado bajo la engañosa figura de “licitaciones” que no son sino simples entregas de negocios a unos pocos apellidos y empresas. Eso explica verdaderas fortu­nas hechas de la noche a la mañana y sin más trabajo que repartir diezmos en el Estado pirata.

¿Y el Estado servidor? Ese ha quedado postergado porque por el momento no hay plata suficiente para mantener inútiles, subven­cionar empresas ruinosas, llenar los bolsillos de sinvergüenzas y a la vez construir infraestructura y dar la salud, la educación y la seguridad que el ciuda­dano demanda a cambio de los impuestos que paga.

Alguna vez debatiremos en serio qué Estado queremos. Alguna vez…

 

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