Desacuerdo productivo

CLAUDIA CABRERA
Gerente Comercial
COGNITIO – Especialistas en investigación de mercados

Somos diferentes. Y aunque hayamos crecido en las mismas condiciones y con estímulos similares, cada persona tiene sus peculiaridades. Cada uno se desenvuelve de determinada manera en situaciones cotidianas. Algunos se especializan en con­tradecir todas las afirmaciones, otros evitan exponer sus puntos de vista con tal de no disentir. Pero lo cierto es que normalmente estamos en desacuerdo en muchos temas.

Julia Dhar, directora de Be Smart, la iniciativa de Behavioral Economics and Insights (Economía del comportamiento) de Boston Consulting Group, afirma que debatir es bueno, ya que ayuda a organizar las con­versaciones, encontrar puntos en común, volvernos mejores oyentes y tomadores de decisiones. Sus consejos para estar en de­sacuerdo productivamente son: Establecer una “realidad compartida”. Encontremos puntos en común, aunque discrepemos en casi todo, si nos enfocarnos en las coincidencias podemos calmar los ánimos y comenzar nuestro debate con el pie derecho.

Concentrarse en el tema no en la persona. Para discutir convendría involucrarnos con la idea conflictiva de forma directa y respetu­osa. Muchas veces atacamos la identidad del individuo, en vez de sus ideas. Finalmente lo subjetivo no suma, solo desgasta.

Aceptar la posibilidad de que podemos estar equivocados. Somos humanos, si aceptamos nuestro error, es probable que la otra persona también lo haga. La humildad y la sinceridad, juegan un papel crucial en esta instancia.

Para lograr un desacuerdo productivo, correspondería concentrarnos en ser más objetivos, menos ofensivos y más persua­sivos. No ganamos nada descalificando o agrediendo al otro. Sólo nos aislamos. Es bueno discutir y con estas técnicas, podre­mos llegar a un consenso para nuestras decisiones estratégicas. Escuchemos más y expongamos argumentos coherentemente. Si abrimos nuestra mente, construiremos nuevos paradigmas para avanzar.

 

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