Democracia en América

LAURO RAMÍREZ LÓPEZ

No tengo aversión hacia los militares.
Pienso que desempeñan un rol
relevante en mantener la defensa nacional,
cuando hubiere necesidad de
ello. Ajustándose a los márgenes establecidos
por la Constitución,
siguen siendo importantes.
Pero cuando llaman a los militares a
ejercer otras funciones que no son
las suyas propias, no podemos pedirles
que lo hagan bien.

Y menos si
esas funciones son políticas, ámbito
siempre sujeto a intereses enormes.
Más de un tercio de los latinoamericanos,
según Latinobarómetro,
desearía el retorno de los militares
al gobierno de sus pueblos. Es un
porcentaje alto. Y debería
hacernos reflexionar.

La democracia representativa en
nuestros países no ha sido capaz de
solucionar los problemas de la gente.
Está en crisis en Latinoamérica y
en el mundo. Está en cuestión por
sus resultados más que por sus
principios: aumento de la pobreza
y la desigualdad, criminalidad e
inseguridad, poco desarrollo institucional
y autoridades corruptas, mala
calidad en la educación y carencias
graves en salud pública.La formación que damos a nuestros
jóvenes es capital para poder
“custodiar” nuestra democracia. Los
ciudadanos somos los actores y, por
lo tanto, los que influimos en
el éxito de un proceso.

En este escenario de descreimiento
hacia la democracia, y ya en la época
de la sociedad del conocimiento,
pongamos nuestro esfuerzo en la
formación de nuestra juventud, en la
superación humana de nuestras
capacidades, y en la calidad de nuestros
actores públicos, principales
responsables de nuestro desarrollo
como Nación.

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