La avería particular en el seguro de casco y máquinas

Guillermo Fronciani
Abogado

El buque, por sus características y riesgos de la navegación está expuesto a sufrir daños materiales que ocasiona un perjuicio económico al Propietario, Consignatario o Armador del mismo, considerado en este caso como el asegurado.

“Avería y daño” son sinónimos en este caso y puede ser particular o simple o gruesa. En ambos casos nos referimos a “daños que sufran los buques como consecuencia de la aventura náutica” y derivados generalmente del abordaje, incendio, explosión, choque, anegamiento etc. Simplemente son avería particular cuando no se declare como avería gruesa o común. La cobertura no se limita solamente a los daños materiales que sufra la embarcación sino también los gastos realizados para evitar o disminuir ese daño, es decir el salvamento que es considerado como un siniestro más dentro de la compleja cobertura del seguro de Casco & Maquinas.

Las condiciones de póliza determinan que las averías particulares serán indemnizadas tomando en cuenta el infraseguro que resultara comparando la “suma asegurada” con el “valor asegurable” (valor real), de ahí la importancia de poder determinar consensuadamente entre asegurado y asegurador el valor que será luego la suma asegurada. La indemnización que realice el asegurador deberá ser el costo razonable  de las reparaciones de las averías y bajo la modalidad del pronto pago cuando ha disminuido la navegabilidad del buque, característica singular  del seguro marítimo que lo distingue de los seguros tradicionales.

Generalmente toda reparación y dada la gravedad del daño, suelen hacerse en el llamado dique seco  cuyo costo es absorbido por el asegurador, se descubran finalmente averías o no como en el caso posterior a una varadura, pero si al momento de ingresar al dique, el buque estuviera también obligado a ello para renovar sus certificados o para hacer trabajos necesarios para mantener su navegabilidad, los gastos de llevarlo, ponerlo y sacarlo del dique se dividirán por mitades entre el asegurador y el asegurado, así como los de permanencia en el dique, limpieza y desgasificación, que se distribuirán entre ellos en proporción al tiempo incurrido para cada uno de tales propósitos.

Es importante señalar que el asegurador tiene derecho de elegir el puerto al que deberá enviarse el buque para entrar a dique o para su reparación y tendrá derecho a solicitar o requerir presupuestos adicionales para la reparación. Esta obligación del asegurado es muy significativa que la misma cláusula de póliza establece una deducción del 15% del reclamo en caso de su incumplimiento.

Si bien el término es de “avería particular”,  puede contemplar también la “pérdida total” del buque. Y a este efecto la póliza establece tres criterios atribuibles a esa pérdida total. a) Perdida total real: que existe cuando el buque ha sido destruido o dañado de tal manera que pierde definitivamente sus condiciones y características que tenía al momento de contratarse el seguro, siempre por un riesgo cubierto; b) La pérdida total presumida: que es aquella que resulta de la desaparición y falta de noticias del buque durante un plazo razonable, y la,  c) Perdida total virtual: que resulta cuando los gastos para recobrar o reparar el buque a causa de un siniestro originado por un riesgo cubierto, fueran iguales o superiores a la ¾ partes del valor asegurable. Por ejemplo cuando el costo de la reparación del daño iguala o excede a ¾ parte del valor del buque.  En el caso de la pérdida total virtual, el asegurado puede optar por ejercitar la acción de abandono o la acción de avería.

En la mayoría de los seguros de Casco & Maquinas está contemplado la franquicia o deducible, que son a cargo del asegurado y deben ser descontado del costo de cada reparación o de la indemnización que correspondiera. Esto implica a su vez que si el costo de la reparación se encuentra por debajo del importe establecido en la póliza como franquicia o deducible, el asegurado debe absorber por su cuenta dicho costo. Constituye así una co-responsabilidad y un deber de cuidado que el asegurado (Propietario, Consignatario o Armador) debe tener en lo que respecta al mantenimiento y a la mejor praxis de quienes gobiernan la embarcación y que se constituyen en dependientes  y con las mismas obligaciones del propio asegurado.


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