1.064.661.111.092

No es una cábala ni el premio mayor de alguna lotería. Es el dinero que le va a costar al país mantener 17 gobernaciones departamentales este año. Es decir: un billón, sesenta y cuatro mil seiscientos sesenta y un
millones ciento once mil noventa y dos guaraníes.

La pregunta del millón:  ¿Para qué demonios sirven las gobernaciones, los gobernadores y los respectivos
concejos departamentales? ¿Alguien se sorprendió alguna vez con alguna obra pública que valga la pena y encarada por alguna gobernación? Cuando alguien, en algún punto del territorio, necesita una ruta acude
al Ministerio de Obras Públicas.

Si falta un hospital, llaman al Ministerio de Salud. Y si la escuela se cae a pedazos, responsabilizan al Ministerio de Educación. ¿Y la gobernación departamental? Se hace el pedido y como nunca tienen recursos, al final hay que llamar al papá Estado central.

Hicimos algunos cálculos. Con la cifra del título, es decir, con todo el dinero que se llevan cada año las gobernaciones, se podrían pagar 177.443 días de terapia intensiva, a razón de seis millones diarios por paciente. También se podrían levantar, con materiales de primera, 3.168 escuelas
de seis aulas cada una, terminadas y listas para usarse.

Y en el país en el que se construyen las rutas más caras del planeta, aún alcanzaría para 168 kilómetros. El gobernador es un cargo interesante. Sirve para agradecer su presencia en algún acto y también para
invitarlo a inaugurar alguna obra que construyeron otros.

En cuanto a los concejales departamentales, si alguien alguna vez vio uno debe sentirse halagado porque son seres de existencia poco probable o tangible, salvo a la hora de percibir su salario.

La próxima reforma constitucional debiera considerar seriamente acabar con estas entelequias.
No tenemos plata para mantenerlas.


También podría gustarte