Campañas más limpias

POR JHOJHANNI FIORINI
@jhojhanni
PERIODISTA

Un secreto a voces, tal vez, pero un secreto al fin y al cabo es el origen del financiamiento político. Seguramente
usted y yo coincidimos en que todo ese gigantesco dinero que se gasta en propagandas políticas cada vez que
viene una nueva elección para ocupar cargos no puede salir enteramente del bolsillo del candidato, tampoco solo de los allegados que le apoyan, sobre todo si se trata de cargos de gran envergadura.

Cuando hablamos de elecciones para el cargo de legislador, vemos que la lucha por empapelar las ciudades con el rostro del candidato se hace encarnizada entre uno y otro partido.Solventar esta avalancha publicitaria no es barata y por supuesto no es para cualquiera.

Estamos hablando de millones de dólares en el menor de los casos. Y ya ni hablemos de una candidatura presidencial.

¿Quiénes son los que financias estas campañas electorales? ¿De dónde viene el dinero? ¿Realmente se están pagando los impuestos correspondientes? Probablemente al igual que yo, usted conteste a la última pregunta con un  movimiento horizontal de cabeza.Porque es así apreciado lector, en Paraguay estamos acostumbrados a ver que todo está mal y que nadie hace nada para solucionar las cosas, o al menos para tratar de esclarecerlas.

Este fue nuevamente el caso en la Cámara de Diputados, que “blindó” a los candidatos al impedir
que los mismos presenten su declaración jurada y rendición de cuentas sobre los fondos para financiar sus campañas.

Y la cosa no paró aquí, porque con una descarada estratagema tanto de colorados
como de liberales, se modificó el proyecto que buscaba la publicación del patrimonio de las autoridades. Con las modificaciones, simplemente se hace imposible acceder a las declaraciones juradas y se hace imposible
pensar en elecciones más limpias.


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