Conflictos de interés en la empresa: ¿Cómo abordarlos?

FEDERICO SILVA
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Como sociedades, las empresas presentan una separación lógica y necesaria entre la propia compañía, a quien interesa hacer negocios con los mayores beneficios y menores riesgos posibles para sí, y las personas que efectivamente ponen en práctica dichas transacciones a través de ella, en su nombre, que pueden ser sus directores, gerentes e incluso empleados, desde lo más alto a lo más bajo. Así, todas estas personas por ley están sometidas a un deber de lealtad hacia la empresa de la que son parte, lo cual les obliga a sobreponer los intereses de la empresa sobre los suyos en el marco del ejercicio de las funciones que les competen. No hacerlo materializa un conflicto de intereses. Una empresa que no maneja adecuadamente los conflictos internos tarde o temprano fracasara, sin importar sus esfuerzos en rediseñar estructuras y procesos, revitalizar sus ventas y estrategias de marketing, explorar nuevas líneas de negocios y otras estratagemas de expansión. Sin embargo, como los conflictos son una realidad social y organizacional, manejados adecuadamente no tienen que necesariamente constituir una disfuncionalidad. Aquí le explicamos en que consisten los conflictos de interés y como abordarlos adecuadamente.

¿Qué es un Conflicto de Interés?

En términos generales, un conflicto de interés en el marco de una empresa ocurre cuando se da una colisión entre el poder de decisión que tiene una persona que ostenta una posición de administración dentro de la misma, a cualquier nivel, y sus intereses particulares, familiares o de otro orden, que pueden afectar la objetividad de las decisiones que adopte para la empresa, perjudicando o al menos no beneficiando a la misma en la misma medida en que lo seria de estar ausente el conflicto.

En este sesgo, diferentes leyes imponen a los colaboradores de las empresas, ya sean administradores o empleados, de lo más alto a lo mas bajo, la obligación de desempeñarse de forma leal hacia la misma, anteponiendo los intereses corporativos a los suyos. Así, los directores y administradores de empresas están obligados a desempeñarse conforme a las reglas del mandato, actuando según la naturaleza del negocio y dentro de los límites de las facultades e instrucciones otorgadas (artículo 99 Código Civil o “CC”), posponiendo sus intereses si media un conflicto entre los suyos y los de la empresa (art. 891 CC). Si quien tiene una posición de administración en una empresa, en el marco de una determinada operación tiene un interés por cuenta propia o de terceros que esté en conflicto con el de la sociedad, debe comunicar ello a los otros administradores y a los síndicos, y abstenerse de participar en las deliberaciones relativas a dicha operación (art. 1.109 CC). Por su parte, el artículo 65 (l) del Código del Trabajo obliga a todos los empleados de una empresa a servir con lealtad a la misma, absteniéndose de cualquier competencia que perjudique a ésta.

De esta forma, ante un hecho de conflicto de interés que perjudique a la empresa un empleado puede ser desvinculado con causa. Por su parte, en este supuesto tanto los directores, administradores y empleados pueden ser castigados con hasta 10 años de cárcel o multa por lesión de confianza bajo el artículo 192 del Código Penal.

¿Cómo Gestionar un Conflicto de Interés?

Nadie está libre de una situación de conflicto de interés, pues por los roles de cada persona, como madre, padre, hermano, pariente, jefe, encargado, empleado y otros, cada cual con su propio interés, los intereses contrapuestos de cada rol pueden cruzarse en su desarrollo. ¿Pero qué pasa en esta situación? Por ejemplo, sos Director de una empresa que tiene varios locales de ventas. A su vez, sos accionista de una empresa que presta servicios de limpieza. La primera empresa, donde sos Director, llama a concurso para contratar servicios de limpieza. La empresa de limpieza de la que sos accionista se presenta a la licitación. Entonces, tu rol como Director en la convocante, por un lado, y como accionista en una de las oferentes, por otro, puede crear un conflicto de interés real o aparente. Como Director queres que la mejor empresa sea adjudicada, y como accionista de un oferente queres que ésta sea adjudicada ante los mayores dividendos que podes llegar a recibir. De no gestionar adecuadamente esta situación podés terminar muy mal parado.

Si la empresa en la que tenes participación no es seleccionada, te puede generar un problema con otros socios de la misma, quienes pueden pensar que no quisiste que entrara para no ponerte en una posición difícil. Si se contrata a la empresa de la que sos socio se generará la duda en los demás Directores, accionistas y empleados de que fue escogida solo porque integras la misma, creando un mal ambiente de trabajo para todos. Como se ve, en cualquier situación se pierde algo. La clave está en no ser juez y parte a la vez. ¿Pero cómo hacerlo? Hay 3 puntos clave a tener en cuenta.

  1. Prevención. Como dice el dicho: Mejor Prevenir que Curar. Consecuentemente, primero la empresa debe tener en vigor una clara política de conflictos de interés, detallando expresamente en que consisten, como deben comportarse los colaboradores de la firma ante éstos, y las sanciones aplicables. A su vez, todos los colaboradores, como directores, gerentes y empleados, deben firmar una declaración de conflictos de interés, especificando los casos típicos de conflicto teniendo en cuenta los temas vinculados a sus funciones, y obligándose a declarar siempre cualquier situación real o aparente de conflicto de interés que enfrenten.
  2. Gestión. De detectarse un caso de conflicto de interés, por ejemplo en una reunión de Directorio, o en el marco de una compra que debe decidir un gerente, lo recomendable es informar a todos los administradores de la situación, y dejar constancia de ello en acta, si la misma se lleva. Así, lo importante es la comunicación y transparencia de la situación respecto a los demás involucrados. Si el afectado es consciente de que existe un conflicto de interés real, siguiendo las reglas de la política, ante el deber de lealtad que le rige, el mismo voluntariamente debería abstenerse de decidir sobre el tema, dejando dicha decisión en otras personas imparciales de la empresa. A su vez, todos los posibles casos de conflictos de interés en que se vean involucrados colaboradores de la empresa deben ser debidamente investigados. Lo ideal es que dicha investigación sea llevada a cabo por un grupo selecto de personas de reconocida honestidad, idoneidad e imparcialidad de dentro y fuera de la empresa. Delegar la investigación en terceros con conocimientos especializados puede resultar particularmente útil.
  3. Sanción. Por último, si la investigación comprueba que un colaborador estuvo involucrado en un caso de conflicto de interés que perjudicó a la empresa, directa o indirectamente, el mismo debe ser debidamente sancionado, ya sea con un apercibimiento, la desvinculación o incluso el proceso penal, sin importar su rango. Más aún cuando la sanción también cumple un fin disuasivo que desalienta a otros a violar las políticas de conflicto de interés de la empresa.

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