La GSMA canceló el Mobile World Congress

Varias firmas internacionales declinaron participación

La GSMA, la asociación organizadora del Mobile World Congress de Barcelona, ha decidido finalmente suspender la edición que estaba prevista que se celebrase del 24 al 27 de febrero de este año, debido a la alarma creciente por la epidemia del coronavirus chino y a la baja de muchas compañías.
Aunque inicialmente se había programado una reunión decisiva del consejo (board) formado por 25 representantes de operadoras de telecomunicaciones para el próximo viernes, finalmente la presión ante la sucesión de compañías que han ido anulando su presencia ha obligado a la GSMA a reaccionar y a adelantar a ayer la reunión.

El goteo de bajas se ha convertido en desbandada y a lo largo del día de ayer se han sumado pesos pesados de la industria europea como Nokia, Deutsche Telekom o Vodafone.

“Con el respeto al ambiente seguro y saludable de Barcelona y del país anfitrión, la GSMA ha cancelado el MWC de Barcelona 2020 porque la preocupación mundial por el brote del coronavirus, la preocupación por los viajes y otras circunstancias, hacen imposible que GSMA celebre el evento”, ha dicho John Hoffman, CEO of GSMA a Bloomberg.

En un comunicado oficial en su web, la GSMA asegura que las autoridades locales “respetan y entienden la decisión”. La asociación organizadora del evento explica que seguirá trabajando con Barcelona de cara al MWC Barcelona 2021 y futuras ediciones.

IMPOSICIÓN
La presión de las compañías, que temían contraer un alto riesgo reputacional en el caso de que el certamen se celebrase y provocase algún contagio de la enfermedad, se contraponía con la insistencia del poder político, desde el Gobierno español, a la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, que han presionado a su vez con el mantenimiento del congreso que aporta una lluvia de millones a la Ciudad Condal, con casi 500 millones de euros de aportación económica por todos los conceptos -hoteles, restauración, ocio, transportes, etc- en la última edición celebrada en febrero de 2019.

El hecho de que la feria se celebre en Barcelona, hace que haya aún una mayor sensibilidad política con el tema -porque la ciudad sería la principal perjudicada- y que el interés del Gobierno Central en intentar evitar una anulación sea aún mayor, ya que depende de sus socios políticos de ERC para aprobar los presupuestos.


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