Nenecho

Parido por los medios. Está lejos de ser lo mejor que podemos tener, pero tiene una cualidad que muchos, sobre todo en la oposición, no tienen. Es "vivo" y está dándole a la gente lo que quiere, como en un gran circo romano digital.

Por Juan Torres | Periodista | Política

 

Oscar Rodríguez tiene algunas características que le permiten aprovechar mejor el cargo que terminó adquiriendo fortuitamente y gracias a un hambre insaciable de poder que lo hizo incluso desoir al Presidente de la República y a Horacio Cartes a la hora de tomar el sillón de Intendente de Asunción como si su vida política dependiera de ello. Una jugada arriesgada que podía haberle costado muy caro. Pero no se equivocó.

 

La energía de su juventud, su “aspecto agradable”, la noción intuitiva de lo importante que es comunicar en redes todo el tiempo algunas acciones (por más que sean, en algunos casos, intrascendentes), pero sobre todo, el olfato para descifrar qué es lo que quiere la gente y entregárselo en bandeja.

 

Nenecho no es, todavía, un hombre muy sofisticado intelectualmente. Y aunque parezca increíble, a veces, lo puede favorecer, ya que no se “distrae” con la profundidad de las grandes políticas públicas de largo plazo (que son las verdaderamente importantes), pero que al ciudadano promedio no le importan.

 

Por otro lado, comprendió que tiene a su disposición una gigantesca maquinaria de posicionamiento electoral. Y que, además, le sale gratis. Hablamos de más de un año en la que su única preocupación, por motivos prácticos, debe ser dar ciertos golpes de efecto arreglando calles y plazas. Conseguir desplazar a cuidacoches y limpiavidrios de la ciudad sería un logro histórico que lo convertiría en un “prócer” asunceno y lo catapultaría a nivel nacional. Y él lo sabe porque es más astuto que un zorro, y no está mal serlo, dependiendo de tus intenciones, claro.

 

Poco o nada le importa que esas problemáticas sean mucho más complejas y que intentar esconder la pobreza bajo la alfombra nunca va a funcionar como fórmula mágica. Tiene claro que es una medida que le compra votos. Y al tener repercusión mediática, él está haciendo una campaña indirecta que a los demás les costaría miles de millones de guaraníes.

 

Otra ventaja a su favor es la vara tan baja que la mayoría tenía para su gestión. Lo veían como un “bro” descerebrado que iba a terminar de chocar la ciudad. Con hacer algo más de lo que se venía haciendo en la adormilada gestión de Mario Ferreiro, el contraste iba a terminar favoreciéndolo: “escoba nueva barre bien”, suele decirse y normalmente es cierto. Lo que importa es la regularidad en el tiempo.

 

Sin embargo, no confundamos popularidad en redes con votos. Si Nenecho decidiera candidatarse como independiente o participar en la interna colorada, el peso de la política tradicional es aún muy grande. La mayoría de las personas no están atentas a lo que Rodríguez o la Municipalidad publiquen en sus plataformas digitales y viven un día a día sacrificado por el que les da lo mismo quién llegue al poder porque asumen que sus problemas seguirán allí. Existe una desconexión total con la función del Estado. La vida en Paraguay se percibe como una jungla en la que cada uno se salva como pueda. Si algún candidato me ofrece un asado o me entrega cien mil guaraníes voto por él. Total, al final son todos lo mismo y al menos paso una noche divertida comiendo y tomando. Suena duro, pero así funciona la psiquis de quienes ya no tienen esperanza.

 

Una candidatura de Rodríguez por fuera de la ANR pondría a prueba esas estructuras aceitadas del coloradismo en la capital, sobre todo traccionadas por la gran cantidad de funcionarios públicos que viven en Asunción. Razón fundamental por la que a veces observamos sorprendidos cómo vota la ciudad que debería ser la más “culta” del país.

 

Si decidiera presentarse a las internas coloradas, no tendría ninguna chance. Y también lo sabe. Tal vez decida culminar su período como mejor pueda y luego esperar alguna oferta de Honor Colorado o de Añetete para integrar sus listas de parlamentarios en las próximas elecciones. Aunque no debe ser fácil pasar del segundo cargo con más notoriedad política del país a un asiento en el Congreso donde rápidamente se convertiría en uno más del grupo. Y a eso sumémosle que la oratoria no es su fuerte, un factor limitante en cualquier Parlamento.

 

Nenecho es un fenómeno interesante porque sintetiza los rasgos de “elegibilidad” para un candidato en el siglo XXI. Es visualmente televisivo y digital, es más directo que profundo, no genera rechazo personal  inmediato y es socialmente “adaptable” (puede tomar tereré en el mercado y a las dos horas encajar en un té del Centenario).

 

Aclaro que éste es un análisis objetivo de cómo lo puede llegar a percibir el asunceno promedio. Hay otros que sabemos que no es un superhéroe y mucho menos que está inmune a las viejas prácticas partidarias, pero, por ahora, ha sabido ser lo suficientemente inteligente para posicionar su marca en un mar de candidatos y funcionarios inútiles, desangelados y encerrados en la comodidad de sus oficinas. No es poca cosa saber aprovechar oportunidades como ésta.


También podría gustarte