Timba financiera letal

Un año antes de irse del Gobierno, el ingeniero Mauricio Macri comprometió a la Argentina con un préstamo de US$ 55.000 millones otorgado por el Fondo Monetario Internacional.

El acuerdo fue presentado tanto por Macri como por la entonces directora gerente Christine Lagarde como una operación de ribetes históricos para el organismo internacional que permitía a Argentina ordenar sus finanzas e impulsar la reactivación económica.

El miércoles pasado, el actual ministro de Economía del gobierno Fernández&Fernández compareció ante el
Congreso para revelar, en términos directos, que durante varios años no va a haber un solo dólar ni para el FMI ni para los “bonistas” privados, tanto en devolución de capital como en pago de intereses.

Tuvo tres frases clave: “El FMI es responsable de la crisis de deuda”, “no vamos  a permitir que fondos de inversión extranjeros marquen la pauta de la política macroeconómica” y, tal vez la parte clave: “No se está planteando una reducción del déficit fiscal primario para 2020”.

Esto es lo primero que aconseja el FMI a cualquier economía que acuda a pedirle plata: cuentas
equilibradas, déficit cero y, de ser posible, superávit fiscal. Ahora le dicen al FMI: “Olvídenlo”.

Argentina no puede salir del saldo rojo porque su laberinto de subsidios, planes sociales, prestaciones no contributivas y planillas desbordante de funcionarios pagados como príncipes se lo impide.

No puede emitir moneda porque se dispara la inflación. El riesgo país supera los 2.100 puntos y eso le cierra el crédito.

Sus ocho dólares deferentes le problematizan una economía cargada de bonos públicos que ya no puede honrar sin quemar allí sus ingresos genuinos. Señor Presidente Abdo: observe los que la timba financiera le está haciendo a Argentina.

No entremos a ese sendero sin retorno.

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