Medidas estructurales en tiempos de crisis

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El coronavirus ha revelado que el sistema económico mundial es frágil ante fenómenos inesperados y de difícil detección temprana; estos fenómenos terminan afectando duramente a los países ya sean economías avanzadas, emergentes o en desarrollo y sus consecuencias son pagadas por las generaciones futuras.

Un fenómeno inesperado de difícil detección

El Banco de Pagos Internacionales (BPI) en una publicación acuñó el término “Cisne Verde” para referirse a eventos producto de una crisis climática de graves consecuencias económicas y sociales, haciendo referencia a que las próximas crisis vendrían por el lado del ambiente. No obstante, ni los mismos autores de ese término pudieron dimensionar la cercanía y la profundidad de la crisis económica mundial producida por el Coronavirus (Covid-19).

Diversos agentes económicos coinciden en que este virus es la antesala de los efectos que podría ocasionar a la economía mundial un “Cisne Verde” y revela que los gobiernos no tienen una planificación que contemple los posibles riesgos tanto ambientales como sanitarios.

La reacción de los gobiernos a nivel mundial se podría comparar a la tarea que realizan los bomberos, ya que la mayoría de ellos aplican medidas orientadas a “apagar incendios”, por lo tanto, los daños que ocasionan estos incendios, en su mayoría ya no pueden ser revertidos y afectan de manera directa a las empresas, los trabajadores y las finanzas públicas. Las empresas y trabajadores más afectados son los que dependen directamente de la actividad económica diaria, que pueden ser principalmente del sector comercial o de servicios.

Mientras tanto, los gobiernos implementan acciones y medidas tendientes a amortiguar el impacto, entre las más populares se destacan la flexibilización de las exigencias del sistema financiero, inversiones en el sector de salud y subsidios a poblaciones vulnerables.

No obstante, estas medidas no son gratuitas, alguien las tiene que pagar y no es precisamente el Estado en su infinita misericordia, si no que los mismos contribuyentes y trabajadores deberán honrar esos compromisos económicos cuando esta epidemia deje de afectar al pueblo. Por lo tanto, es importante conocer cómo estaría afectando el Coronavirus a las finanzas públicas.

Impacto en las finanzas públicas

El Gobierno ha intervenido en la economía paraguaya a través de medidas orientadas a mitigar el efecto negativo del Covid-19.

Al respecto, en cuanto a los ingresos públicos ha establecido medidas tendientes a postergar, fraccionar, refinanciar el pago de los impuestos a la renta y al valor agregado. A ello se suma que la recaudación tributaria para el 2020 reportaría una caída debido a la menor actividad económica durante el periodo de duración de las medidas de aislamiento. En cuanto a la recaudación de aduanas, en el mes de marzo ya se observó una reducción en la importación y por ende en la recaudación, que cayó 6,3% con respecto a marzo de 2019.

En cuanto al endeudamiento, el Congreso aprobó una Ley de Emergencia donde autoriza al Gobierno a asumir préstamos hasta USD 1.600 millones para hacer frente a los efectos económicos provocados por el Covid-19. Sin embargo, esto genera un aumento importante en el endeudamiento del país.

Antes del Coronavirus, la deuda pública era cercana al 24% del PIB, al efectuarse ese endeudamiento, la deuda pública ascendería a 28% del PIB, lo que significa un incremento de 4 puntos porcentuales en menos de un mes. Comparando con el endeudamiento histórico, sería el aumento de deuda más dinámico de los últimos años.

Con respecto al Gasto público, el Gobierno ha establecido ciertos recortes en rubros considerados menos necesarios en estos momentos y estableció temporalmente recortes en gastos rígidos relacionados a las remuneraciones de funcionarios públicos. No obstante, esas medidas hasta el momento son testimoniales, no tienen un carácter estructural y de cambio verdadero en la calidad del gasto.

En esta situación, donde el Estado está aumentando dinámicamente sus egresos mientras los ingresos tributarios se resentirán, es imperativo que la calidad del gasto público mejore significativamente y la única alternativa en este sentido es que se lleve adelante una reforma estructural de la política fiscal y presupuestaria del Estado.

La historia de Paraguay nos revela que las últimas reformas estructurales importante realizadas, se llevaron adelante luego de importantes crisis, por citar algunas como la reforma del sistema bancario, la fiscal, la del sistema educativo, entre otras.

Sin embargo, estas reformas tuvieron fallas porque su foco era la situación crítica coyuntural, por ende, realizar una reforma tan importante en tiempos de crisis tiene el riesgo de “tropezar con la misma piedra”, es decir, cometer los mismos errores del pasado.

Comentarios Finales

Esta no será la última crisis que el país enfrente, por ende, es necesario estar preparados para toda contingencia, cambiar el modelo de superar las crisis como bomberos, es decir, apagando incendios, a un modelo de prevención que contemple riesgos estructurales y de difícil detección.

Es claro que esta coyuntura pone a prueba a los gobiernos, a las empresas y a las personas, por ende, es necesario afrontar la situación con una actitud positiva y con mirada al futuro, ya que los daños ocasionados por esta pandemia ya están hechos y alguien los deberá afrontar.

Al mismo tiempo, las crisis ofrecen oportunidades para cambiar lo que está mal y hacerlo bien, por ende, es tiempo de detectar lo que se está haciendo mal, planificar una estrategia de reactivación de el corto, mediano y largo plazo y posteriormente aplicar las medidas estructurales de cambio positivo de cara al futuro.


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