La supervivencia de las familias empresarias

María Alejandra Guanes Velázquez
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Preservar la familia como unidad básica de convivencia social siempre es válido, no solamente durante las crisis. Pero es especialmente adecuado reflexionar sobre ello en tiempos difíciles. Una empresa familiar es aquella en la que se transmite y traslada la propiedad y valores empresariales a la siguiente generación, donde la familia tiene el control accionario y de los órganos de gobierno. Sus accionistas comparten una misma visión y cultura familiar empresarial, buscando que ésta se perpetúe en el tiempo bajo la dirección de la familia.

En Paraguay, la gran mayoría de las empresas familiares son propiedad de la familia empresaria. Incluso los empleados suelen ser familiares. Y también son parientes quienes ocupan los cargos de mando, gerentes y directores. Todos, en principio, sujetos a normas planteadas por el propio fundador, que regulan la relación de sus descendientes con la empresa y viceversa.

Que las empresas familiares sean prácticamente propiedad de la familia empresaria, muchas veces resulta una de sus debilidades, ya que, en ocasiones, los propietarios celosos de sus acciones, por la falta de visión, pueden perder la oportunidad de compartir la propiedad con socios (dentro y fuera del seno familiar) que puedan aportar capital, experiencia en desarrollo y tecnología, con vistas y proyecciones a futuro. Para que esto suceda, las mismas deben estar bien estructuradas y organizadas.

Como todos sabemos la mayoría de las empresas familiares no perduran más de tres generaciones. El concepto de familia empresaria es el planteamiento adecuado para contrarrestar esta posibilidad, ya que se busca mantener la unidad familiar y empresarial en el tiempo. La existencia de una empresa familiar no garantiza que la misma sea una familia empresaria.

La típica familia empresaria, es aquella familia que busca que sus descendientes no solo hereden la propiedad y la posibilidad de trabajar en la empresa, sino que adquieran las capacidades necesarias para que puedan replicar las buenas acciones de los fundadores. Con una visión compartida de continuidad de la actividad empresarial y su participación ya sea desde la actividad laboral, la gestión o el ejercicio de su papel como accionista.

Dicho esto, para que una empresa familiar sobreviva en el tiempo y sea rentable, necesariamente, con la ayuda de un profesional en la materia, se debe trabajar en una estructura y organización que soporte aspectos claves del ámbito familiar y empresarial.

No existe una receta única, ya que existen diferentes tipos de familias y sus necesidades son claves para poder definir el tipo de estructura y organización que se requiere. El objetivo principal es administrar de forma ordenada todo el patrimonio familiar sin poner en riesgo la familia o los negocios. Las empresas familiares deberán tener en cuenta algunas claves:

  • Gobierno corporativo y familia

Es el elemento fundamental para un buen desarrollo de la empresa. Establece la estructura apropiada de gestión y control de la misma, incluyendo las reglas para el relacionamiento entre los propietarios, consejo de administración, empleados, proveedores, clientes y público en general.  Además, asegura el equilibrio de poder entre las ramas familiares a través de las sucesivas generaciones, incluyendo aquellas ramas que por alguna razón tengan una porción minoritaria.

Establece además las responsabilidades del consejo de administración y al consejo de familia, a fin de evitar un conflicto de poderes. Otro punto no menos importante, es asegurar que el consejo de familia (i) controle que la familia sea una cantera de socios responsables y directivos eficientes, y (ii) mantenga el equilibrio emocional de la familia empresaria con respecto a la empresa. En lo que respecta al consejo de administración, esta debe tomarse seriamente y ser el organismo rector de la estrategia y la guía directiva de la sociedad. Su integración en las empresas familiares es un proyecto clave para la supervivencia y debe estructurarse profesionalmente para formalizar la toma de decisiones.

  • Operaciones y sistemas de trabajo

Está a cargo de la profesionalización y desarrollo de la empresa con el fin de reconfigurar las operaciones o acelerar los procesos para servir mejora a los clientes y mejorar el desempeño de la organización, en términos de costos, calidad, servicio y rapidez.

Tiene como objeto convertirse en especialistas funcionales que ofrezcan servicios y buenas prácticas a todas las unidades de negocios de la empresa.

  • Asesoría jurídica y fiscal

Contar con una asesoría jurídica y fiscal de la familia y el patrimonio. La asesoría fiscal estará a cargo de los impuestos corporativos de manera a poder cumplir con los mismos, además de la declaración de impuestos y los servicios asociados, así como también la gestión de propiedades de la familia y servicios de soporte (activos fijos productivos y no productivos, según generen ingresos o no).

A través de la asesoría jurídica se busca formalizar los acuerdos internos entre los propietarios, estableciendo las normativas del negocio familiar. Prevé la elaboración del protocolo familiar que permita la supervivencia del negocio cuando la empresa pase de generación en generación, así como también el manejo de las sucesiones o la entrada de nuevos accionistas o socios a la empresa familiar.

  • Estrategia financiera y cumplimiento

Es fundamental estructurar la administración y distribución de los recursos económicos de la familia en reinversión, fondos comunes, fondos específicos y reparto a los miembros de la familia. Además, generar un portafolio de inversión.

Adicionalmente, generar y mantener la contabilidad e información financiera sobre los bienes y recursos dejados en administración.

Las empresas familiares necesitan asesores de diversa índole para asegurar su crecimiento y la continuidad del negocio, pues uno no nace siendo una familia empresaria, esta se construye con el tiempo a través del esfuerzo, creatividad y compromiso de cada integrante de la familia, inclusive de aquellos que no forman parte de la empresa en el día a día.

Poner en marcha las mejoras prácticas de las empresas familiares, a través del asesoramiento y recomendaciones de un profesional, permitirá que perduren en el tiempo. Así, irán generando una nueva forma de administrar el patrimonio derivado de sus actividades empresariales, para convertirse realmente en una familia empresaria.


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