Consideraciones sobre el alza artificial de precios

María Fernanda Benítez Aguilera
Ferrere Abogados

La pandemia actual que atravesamos presenta desafíos para todos, pero este desafío se torna particularmente complejo para ciertas industrias que ven su cadena de valor afectada por la incidencia de elementos que están fuera de su control.

En la mayoría de los casos, este tipo de incidencias traen como resultado un incremento en el valor del producto final lanzado al mercado. Un ejemplo claro de esta situación puede verse en la industria farmacéutica, en cuanto al aumento de precios de insumos médicos y productos farmacéuticos; y en ciertos productos de la canasta básica como ser la leche, los panificados y el azúcar.

Ahora bien, existen casos en los que el incremento de precios no está motivado por un cambio en la estructura de costos, sino por estrategias que simplemente pretenden incrementar el margen de ganancia. La pregunta es si bajo ciertas condiciones, este incremento podría configurar una conducta anticompetitiva y generar contingencias para las industrias.

En Paraguay, como en la mayoría de las jurisdicciones que han incorporado a su marco normativo disposiciones en materia de defensa de la competencia, esto podría derivar en la intervención de la Comisión Nacional de Competencia (“Conacom”), dependiendo del grado de incidencia del producto relevante en el mercado.

La Conacom tiene la facultad de llevar adelante investigaciones con el objetivo de analizar el motivo real del incremento del precio del producto. Si la Conacom interpreta que se ha configurado una conducta anticompetitiva, esta puede imponer medidas correctivas para reajustar la posible distorsión en el mercado y sancionar al agente económico que generó tal distorsión.

Una de las conductas anticompetitivas que se podría configurar en este escenario, es la denominada “alza artificial de precios”.  De todas formas, es importante tener en cuenta que es muy poco probable que se configure este tipo de conductas anticompetitivas ya que en primer lugar se debe tratar de una empresa con posición dominante y la conducta además debe considerarse abusiva.

El alza artificial de precios

Esto ocurre cuando una empresa con posición dominante en un mercado relevante cobra, por productos o servicios, precios que están por encima del nivel de precios competitivos para ese mercado, con el propósito de explotar a los consumidores.

La legislación paraguaya en materia de competencia suprime esta conducta a través de la prohibición general de imponer, de forma directa o indirecta, precios u otras condiciones comerciales o de servicios, no equitativos, como resultado del abuso de la posición dominante y que, en consecuencia, generen distorsiones en el mercado.

Condiciones para considerar configurada esta conducta

Si bien a la fecha no existen antecedentes locales a los efectos de delimitar las condiciones bajo las cuales se configura el alza artificial de precios, es posible recurrir a la experiencia europea bajo la jurisprudencia de la Comisión Europea.

La legislación europea prohíbe, al igual que la legislación paraguaya. la imposición directa o indirecta de precios injustos u otras condiciones comerciales desleales. Sin embargo, son muy excepcionales los casos en los que se ha considerado que se configura esta conducta. La jurisprudencia europea ha sentado las condiciones para determinar si existe efectivamente alza artificial de precios, y se resumen en:

  • El goce de la posición dominante en el mercado relevante. En los términos de nuestra ley de defensa de la competencia, se entiende que un agente económico goza de una posición dominante cuando para un determinado producto o servicio no se está expuesto a una competencia efectiva y sustancial. No surge de forma expresa el porcentaje de cuota de mercado que se debe ostentar a fin de determinar este estado, sin embargo, se interpreta que este oscila entre 40% y 45% del mercado relevante. Dado esto, se debe tener en cuenta que probablemente la mayoría de las empresas no cuentan con una cuota tan alta y por ende, el análisis de los puntos posteriores ya no serían necesarios.

 

  • La “prueba de dos etapas”. Esta implica (i) comparación de los precios reales (es decir, el precio de venta del producto) con los costos reales (es decir, los costos de producción del producto), y (ii) comparación con los precios de productos de la competencia o precios en todos los mercados, esto es (y) comparación de precios geográficos; y (z) comparación de precios en el tiempo.

Consecuencias en caso de determinar que se ha configurado una conducta anticompetitiva

Si, tras el análisis de todos los aspectos indicados, la CONACOM determina que se ha configurado un alza artificial de precios, y como consecuencia se han generado distorsiones en el mercado relevante, esta puede imponer multas (i) de hasta el equivalente al 150% de los lucros obtenidos con la práctica infractora; o (ii) hasta el 20% de la facturación bruta por la venta de los productos objeto de ella en los últimos 12 meses.

Adicionalmente, pesa sobre los agentes económicos el deber de colaboración en los procesos investigativos llevados adelante por la CONACOM. En caso de incumplir con este deber, la CONACOM está facultada a imponer multas de entre aproximadamente USD 130 y USD 3.850.

Consideraciones finales

Las empresas que ostentan una posición dominante en los mercados en los que operan deben tener en cuenta estos aspectos a fin de mitigar contingencias económicas. A este respecto, es importante contar con toda la documentación que justifique el precio final del producto lanzado al mercado a fin de que la CONACOM cuente con los elementos suficientes para determinar que, en el caso dado, el alza de precios está motivada por factores externos, y que no se configura ninguna conducta anticompetitiva que apeligre el mercado.


También podría gustarte