Necedad y estupidez

También pueden padecerlas los Number One

Por Cristian Nielsen

Llegar a la cúspide del exito no exime de caer en la necedad o en la estupidez. Lo acaba de demostrar Novak Djokovic, el number one del tenis mundial, con una impresionante cadena de records y una fortuna calculada en centenares de millones de euros.

Djokovic tuvo una idea: jugar un torneo con fines filantrópicos. ¿Resultado? El propio organizador víctima del coronavirus, su esposa y tres maestros más de la pelotita amarilla, Borna Coric, Viktor Troicki -y su esposa embarazada- y Grigor Dimitrov. Ante la reacción mundial, el serbio alegó que él “creía que las condiciones eran las correctas.

Desafortunadamente, el virus todavía seguía presente. Y tan presente que para el momento en que se lanzó el Adria-Tour, los cuatro países del circuito (Bosnia Herzegovina, Croacia, Serbia y Montenegro) ya acumulaban más de 22.000 contagios y 505 muertos. Para ponerlo en contexto: jugaron en un territorio que equivale a la mitad del Paraguay, con más del doble de habitantes… y cincuenta veces más fatalidades. Pero él creyó que el virus ya se había ido. Si eso no es estupidez, le pega en el palo.

Djokovic, además, es un militante antivacunas. Las rechaza cerrilmente. “No quisiera ser obligado a vacunarme para viajar” aseguró hace poco. Si eso no es necedad, le pasa muy cerca. Pero sus convicciones no parecen ser muy firmes. Cuando le sugirieron que ni bien la anti COVID19 esté lista todos los tenistas deberán vacunarse, el serbio admitió que “podría llegar a cambiar de idea”.

Tal vez lo haya hecho reflexionar el banderillazo de su colega Andy Roddick: “Quiero ver lo profunda que es su creencia si se pierde el Grand Slam por no vacunarse”. ¡Guau!. Un drive directo a la nariz. Son cuatro grandes premios y US$ 11 millones en juego.

Tampoco la pavada.


También podría gustarte