Asobares de CDE dice que el movimiento en locales no llega ni al 10%

Volvieron a trabajar en la tercera fase de la cuarentena

Noelia Duarte
Corresponsal CDE 

El sector gastronómico, uno de los más golpeados con las restricciones establecidas en la lucha contra el avance del Coronavirus, también tiene sus consecuencias en el Este del país. La Asociación de Bares de Ciudad del Este (Asobares) dice que el movimiento no llega ni al 10% y que muchos de sus asociados optaron por el cierre definitivo.

Bruno Meskin, presidente del grupo, explicó que con la vigencia de la tercera fase de la cuarentena un 60% de sus asociados abrieron sus locales pero estos operan en un máximo del 10% porque no hay clientela, ya que la gente no se arriesga a salir por la cuestión sanitaria y por, sobre todo, por la falta de circulante.

El empresario explicó también que del 40% restante, unos están esperando una mejoría del mercado para reabrir sus locales y otros ya cerraron definitivamente. Actualmente, los que abrieron al público, están peleando para que los ingresos alcancen para cumplir con proveedores, funcionarios y el pago de impuestos.

Meskin explicó que el cierre de frontera y la suspensión de actividades en las universidades, principalmente las privadas, son los elementos en contra del sector gastronómico. “Nosotros calculamos que unos 20 mil estudiantes, en su mayoría brasileños, estaban en las universidades de la ciudad y ese grupo de consumidores ya no está, volvieron a su país con la cuarentena, mientras que el que está en la ciudad, quedó sin ingreso o lo que tiene lo prioriza para sus gastos prioritarios”, explicó.

DELIVERY INSUFICIENTE

En las primeras fases de la cuarentena estuvieron con facturación cero y ahora que volvieron a trabajar explicaron que el sistema de delivery no ayuda a mantener el costo operativo del local y que los días viernes, sábados y domingos los locales son abiertos al público, pero con la cantidad de clientes muy reducida.

En cuanto a la asistencia crediticia al sector, dijeron que el ofrecimiento del gobierno no compensa, porque los requisitos solicitados son muy elevados y con la facturación cero, no hay condiciones para pagarlo. Asimismo, criticaron la excesiva burocracia y las trabas que tienen para poder acceder a préstamos como el Fogapy, que ni la banca pública ni privada, ponen a la altura de los pequeños y medianos empresarios.


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