El gasto público y su importancia en la economía paraguaya

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En los últimos 20 años el gasto público se ha incrementado 11,5% en promedio. Sin embargo, en el mismo periodo de tiempo su estructura sigue siendo prácticamente la misma, por lo que tiene limitaciones para actuar como un instrumento dinamizador de la economía.

Generalidades del gasto público

Frédéric Bastiat fue un economista italiano que dedicó su vida a la divulgación del liberalismo económico, una de sus ideas decía que “Cuando un funcionario público gasta en provecho propio cinco francos más, es porque un contribuyente gasta en provecho propio cinco francos menos”

Esta simple idea tiene en sí un mensaje sumamente profundo que aún sigue vigente en este tiempo, haciendo referencia a que los excesos que se cometan en la gestión de los gastos públicos será en perjuicio del contribuyente, ya que es el que realmente financia al Estado.

Según el Manual de Estadísticas de Finanzas Públicas del Fondo Monetario Internacional, los gobiernos tienen dos funciones económicas generales: asumir la responsabilidad de proveer ciertos bienes y servicios a la comunidad sobre una base no de mercado, y redistribuir el ingreso y la riqueza mediante pagos de transferencia, para lo cual, utilizan el gasto público.

En Paraguay, se debate constantemente sobre el rol del gasto públicos como instrumento de la política fiscal para la consecución del crecimiento y el desarrollo económico. No obstante, históricamente la mayor parte del gasto público es altamente rígida, por lo cual esa parte, poco contribuye de manera efectiva al logro de los objetivos del desarrollo.

Para entender cómo fue progresando el gasto público en Paraguay, conviene estudiar su composición y cómo fue su evolución histórica.

Evolución de los gastos públicos en los últimos 20 años

En el año 2000, los gastos públicos totales (gastos públicos corrientes más la inversión física) fueron cercanos a US$ 1.510 millones y representaban el 17% del Producto Interno Bruto (PIB) de ese año, el gasto en remuneraciones a empleados representaba el 44% de los gastos públicos y los intereses el 6%. De esta manera en ese año, sólo en salarios e intereses se utilizaba el 50% de los gastos públicos, mientras que la inversión física sólo representaba 18,8% del gasto público total y el 3,2% del PIB.

Luego se realizaron varios cambios tributarios que permitieron aumentar el nivel de ingresos del fisco, de esa manera, el Estado mejoró su nivel de ingresos con respecto al gasto, lo que le permitió tener un mayor ahorro fiscal y con ello mantener un superávit fiscal desde el año 2004 hasta el 2011, posterior al cual se dieron déficits sucesivos desde el 2012 al 2018 con un parámetro aceptable. En el 2019, el déficit aumentó por encima de la regla fiscal debido a la desaceleración mundial afectó los ingresos fiscales, además de los resultados negativos en la agricultura y el comercio fronterizo.

Así, el pasado año los gastos públicos totales ascendieron a US$ 5.457,6 millones, con lo que su crecimiento promedio de los últimos 20 años fue de 11,5%. Sin embargo, en dicho periodo de tiempo, la estructura cambió relativamente poco, ya que la remuneración de empleados representa el 40% de los gastos públicos totales, los intereses representan el 5% y la inversión pública representó el 17,3%.

En cuanto a las prestaciones sociales en el año 2000 estas representaban cerca el 15% del gasto público total, con el paso de los años, en el 2019 su participación en el total disminuyó ya que representó el 14,2% del total de gastos.

De esta manera los gastos públicos totales aumentaron en el periodo de referencia. Sin embargo, la rigidez estructural no ha permitido que se destine una mayor proporción a gastos que generen un efecto multiplicador.

Contexto actual

Con la llegada del Coronavirus, la economía mundial, regional y local se estancó, provocando una crisis económica mundial que repercutió localmente a las empresas formales e informales, disminuyendo el ingreso de la población económicamente activa, provocando una caída del consumo y afectando a la demanda.

En Paraguay, el Estado utilizó el Gasto Público para auxiliar económicamente a la población a través de los programas sociales, subsidios económicos tales como Ñangarekó, Pytyvó combinado con un mayor dinamismo de las obras públicas. Esta combinación de programas sociales, subsidios y obras públicas ayudaron en parte a mitigar el impacto negativo producido por la menor demanda, aunque es necesaria las obras de infraestructura sean eficientes y tengan una incidencia mayor en el desarrollo.

En contrapartida, mediante los mecanismos de transparencia se identificaron debilidades en las compras públicas vinculadas con la crisis sanitaria, como la menor calidad de los productos y la sobrefacturación, lo que puso en duda la gestión del gasto realizada por el Estado.

Comentarios finales

Los gastos públicos son una herramienta poderosa para dinamizar la economía, sin embargo, debe utilizarse con suma prudencia y transparencia, ya que finalmente es el dinero de los contribuyentes. Su contribución al desarrollo económico y social debe ser mayor y contemplar acciones concretas como mejorar la calidad educativa, mejorar la infraestructura y adaptarla a las realidades territoriales y productivas, establecer mecanismo de formalización de las Mipymes accesibles y ágiles, entre otros.

Definitivamente este es el momento oportuno de mejorar la calidad del gasto, reduciendo paulatinamente la rigidez estructural actual y promoviendo un enfoque orientado a la inversión en capital físico y humano, así como al desarrollo territorial.


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