Se necesitan ejecutivos de alto nivel

Benito Barros Muñoz
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Ingeniero Comercial
Magister en Negocios Internacionales
Doctor © en Administración y Economía
Rector CFT Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

La situación actual sanitaria, producto de la pandemia producida por el COVID 19 y la pandemia económica que afecta y sigue afectando a miles y miles de empresas, provocaría que a fines de este año el número de personas que llegarán a nivel de pobreza será de 45 millones. Esto ha afectado y seguirá afectando a los sistemas económicos y a los negocios de prácticamente todos los países del mundo y muy especialmente a nuestros países latinoamericanos. Muchos se refieren a las permanentes crisis que se producen en los mercados mundiales, y de cómo dichas crisis afectan a las organizaciones de nuestros países altamente condicionados por las presiones y cambios internacionales. El comportamiento de los consumidores, las facilidades de acceso a los medios de comunicación y redes virtuales, los problemas de inseguridad, de corrupción, de falta de credibilidad y de otras variables económicas y sociales, que ponen en permanente “jaque”, la capacidad de empresarios y directivos, para el desarrollo de estrategias empresariales exitosas.

Hoy más que nunca debemos tener claridad que este mercado efervescente llegó para quedarse, y que las condiciones cambiantes serán cada vez más exigentes de las mejores capacidades y actitudes de las personas y ejecutivos, para poder salir adelante y alcanzar los resultados propuestos. Se requiere de un equipo de personas conocedoras y comprometidas con la visión, Misión, Valores corporativos, objetivos, metas y acciones dirigidas por un líder que conduzca a la organización al alcance de sus objetivos, a superar las expectativas, metas y estándares, en un marco de gobierno corporativo diseñado para el desarrollo de sus procesos, con gestiones de seguimiento y control que permitan actuar con calidad y competitividad.

En el contexto descrito anteriormente, se requiere que la formación de los líderes que conducen a las organizaciones, consideren entre otras, las siguientes competencias:

  • Manejo de variables estratégicas. El líder es el que diseña las estrategias de la empresa, las comunica y es el responsable de que todos los colaboradores participen de ella, en el cumplimiento de la Misión, objetivos y valores institucionales.
  • Conocimiento del Mercado. La inteligencia del manejo de la información de los mercados, que directa o indirectamente afectan a la empresa, es una tarea de la alta dirección, estableciendo mecanismos de análisis institucional, aplicando procesos de auditoría permanente a las variables que condicionan o potencialmente favorecen a la empresa. La capacidad del manejo de datos oportunos y relevantes para la toma de decisiones, resultan fundamental para el manejo y dirección de empresas.
  • Manejar herramientas cuantitativas y matrices de diagnóstico, para establecer las brechas que darán origen a las acciones correctivas y remediales.
  • Manejo de indicadores de gestión, que permitan identificar en las áreas comerciales, organizacionales, financieras y económicas, la marcha del y los resultados del negocio. Estos indicadores han de servir de base para que las personas y colaboradores actúen con responsabilidad en el marco de resultados concretos, de lo que se espera de su gestión. De esta forma tendremos una administración por resultados, con enfoque de responsabilidades.
  • El líder ha de ser un experto conocedor de las herramientas de análisis financiero y de presupuesto, ya que la marcha económica de la empresa se manifiesta en las capacidades de liquidez, endeudamiento, rentabilidad y cobertura, que permite la toma de decisiones en un ambiente de riesgo controlado. La herramienta presupuestaria resulta vital a la hora de evitar improvisaciones, por lo que la formulación y el seguimiento del presupuesto, es clave para evaluar la efectividad de la alta dirección.
  • Privilegiar y fortalecer el trabajo en equipo. Incentivar las buenas prácticas, motivar el aporte individual en un marco de un equipo de trabajo, que permita la complementación de esfuerzos y la cooperación de habilidades.
  • Reconocer en forma clara, certera y oportuna los conflictos que se producen en la gestión, ya sea al interior de la empresa, como aquellos que se producen con los grupos de interés en las organizaciones. Particular importancia hay que dar a los socios colaboradores externos, como por ejemplo los proveedores y distribuidores. Una vez reconocidos e identificados los potenciales conflictos, disponer de las herramientas y criterios necesarios para la solución más adecuada.
  • Poner el acento en el cliente, de tal forma de desplegar todas las capacidades corporativas, en entregar un servicio satisfactor de las necesidades y expectativas de los clientes, manteniendo una comunicación fluida con los mismos.
  • Conocer y aplicar herramientas de mejoramiento continuo, aplicando un sistema integral de calidad en todos los procesos, que permitan alcanzar rendimientos superlativos, en un marco de eficiencia, eficacia y economicidad en el uso de los recursos.
  • Mantener relaciones humanas sanas en la organización, en un clima de respeto y tolerancia, reconociendo las necesidades y diferencias individuales, pero orientando hacia las metas de la organización, de tal forma que los colaboradores dispongan de una actitud positiva para entregar su máximo potencial.
  • Hacerse responsables por los resultados obtenidos, de tal forma que se asuman las tareas correctivas en forma oportuna, para el logro de las metas presupuestadas.
  • Transparencia y honestidad en el trabajo realizado, ajustando sus acciones a las normas, reglas y políticas establecidas en la organización y en la sociedad

Hoy más que nunca, los ejecutivos requieren de una formación del más alto nivel, para poder hacer frente a los desafíos que permita la subsistencia de las empresas y el bienestar de sus colaboradores.


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