Nueva estructura salarial 2015 no es más que un blanqueamiento

La promesa hecha por el Gobierno de que en el Presupuesto General de la Nación 2015 el gasto en salarios se reduciría y se crearía un verdadero cambio dentro del funcionariado público ha caído en eso: promesas.

La nueva estructura salarial que pretende implementarse no es una modificación propiamente dicha, sino un blanqueamiento del pago de sueldos en la Administración Pública.

Según un prestigioso economista consultado por el diario 5días, el problema no es la nueva matriz en sí, sino las expectativas que fueron creadas en base a las declaraciones de los altos directivos, una burbuja que justifica plenamente la desilusión ciudadana.

“El problema del Gobierno es comunicacional, no hay alguien que salga a hablar claramente de esto porque se dijo mucho al inicio, afirmando que se iba a modificar todo el esquema de corrupción y eso no pasó”, señaló el profesional.

Además afirmó que es evidente que Hacienda tiene la buena intención de arreglar la enmarañada estructura salarial, pero falló al crear expectativas de grandes cambios. Lo que se hizo fue sentar la línea base para comenzar a construir una estructura para lo que sería una burocracia razonable, pero nada garantiza que  vaya a ser así ya que debe mantenerse la voluntad política.

Actualmente el 60% de lo que ya se cobraba en materia salarial junto con todas las bonificaciones pasa a ser salario fijo, mientras que el remanente queda como bonificaciones.

Si uno mira el paquete total 2015, la variación es nula. Se va a pagar exactamente lo que se paga en el 2014 y lo único que cambia son las nuevas incorporaciones de docentes, policías y demás profesionales, en otras palabras, lo que corresponde al crecimiento vegetativo.

 

INICIOS

Para entender por qué se llegó a esto, es necesario remontarse al origen del problema.Cuando se hicieron ciertas reformas en el 2003 algunas instituciones se comenzaron a profesionalizar, lo cual requería también una estructura salarial acorde a ese proceso.

Sin embargo, la estructura salarial tiene el problema de afectar a todos los funcionarios, es decir, cuando se define una categoría, ésta abarca a todos sin tener en cuenta sus competencias. “En algunos ministerios, especialmente Hacienda, se tenía a gente muy bien preparada que ganaban poco y gente sin ninguna preparación en otros ministerios ganando lo mismo que estas personas; es ahí en donde Hacienda comienza a pagar bonificaciones por resultados y capacidades.

El problema surgió cuando los funcionarios de otros ministerios exigieron los mismos niveles salariales aún sin tener competencias, y ante la negativa de Hacienda recurrieron a los legisladores que por decisiones meramente políticas, crearon nuevos bonos y surgieron las gratificaciones por almuerzo y hasta por presentismo”, señaló el experto.

Todo esto propició la problemática actual, en donde se verifica una total desorganización en cuanto a competencias, salarios y estructura.

 

SOLUCIONES

Arreglar todo esto requiere de tres aspectos fundamentales: Se debe tener en cuenta la competencia (atado al perfil profesional que se necesita), los salarios –que deben estar según la competencia que tenga el funcionario- y en tercer lugar se debe poder crear una carrera administrativa, en la cual exista igualdad de oportunidades para ascender o presentarse a algún concurso por vacancia.

La única forma en la que se llega a una reforma real es persiguiendo esos tres objetivos, haciendo un pacto político y social; ya que actualmente lo único que se hizo fue establecer una línea base sobre la que se pretende trabajar en el 2015.

 

 

Rocío Segovia

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