¡Acción consistente y efectiva!

Imagina que vas a conducir un automóvil hacia un destino predeterminado. El primer paso será subir al vehículo, luego ponerlo en marcha y avanzar. Lo mismo debería acontecer con tu vida personal (y profesional). Si ya sabes dónde quieres llegar….Pónte En Marcha, actúa, pero hazlo de manera consistente con el objetivo que tienes.
Sería muy extraño que alguien que sabe a dónde se dirige, permanezca sentado al volante de su vehículo mirando la dirección que escogió, suspirando temeroso de los autos con los que se va a cruzar o del tiempo que puede llegar a perder con los embotellamientos, marchas de protestas o semáforos en rojo.
Encender los motores de tu vida requiere saber en qué dirección ir para alcanzar lo que quieres lograr, y luego ponerte en marcha… lo que equivale a decir “tomar acción”. ¡Sin acción ningún resultado es posible!
Pero, si todo es tan sencillo cómo aparentemente es, ¿por qué muchas personas no avanzan?
Las causas podrían ser muchas:
– Una de ellas podría ser la duda que tienes acerca de lo que verdaderamente quieres. Esta duda lógicamente origina indecisión y se convierte en marchas y contra marchas de acciones que terminan neutralizándose recíprocamente y dificultando el avance.
– Otra causa podría ser estar esperando tener “todo listo” para iniciar en marcha. Planear es importante, sin embargo el exceso de planeación paraliza dando lugar al síndrome de “parálisis por análisis”, bastante común en personas muy racionales.
– Otra causa más podría ser el “temor a equivocarse”, y muy probablemente esta sea la mayor equivocación. Operar desde el temor al fracaso equivale a iniciar la marcha con malos augurios y el resultado más probable es convertir en realidad esa profecía.
La equivocación es el riesgo inherente a la acción y los únicos que no se equivocan son los que no actúan, y paradójicamente lo que se llama “fracaso” tal vez sea la mejor oportunidad para “aprender”.
Hay elementos cuya necesidad solo pueden ser identificados e incorporados en la dinámica de la acción. Es como cuando preparas una receta de cocina: puedes tener todos los ingredientes, puedes tener experiencia en elaborar la misma receta, y -sin embargo- sólo cuando tomas la acción de preparar notarás los detalles que hacen falta para darle el punto que deseas.
La acción da la dirección y además la corrige.
Si pones atención en todo lo que tienes que hacer para lograr lo que quieres o en lo lejana que está la meta, podrías hasta desanimarte e intimidarte; en cambio si pones tu foco mental en lo que precisas para dar el primer paso y ponerte en marcha, y luego en el siguiente, y así sucesivamente… llegar a buen resultado será mucho más sencillo de lo que imaginas.
¡La acción tiene magia!… y solo cuando la emprendes, notas que muchas de las dificultades preexistentes son meramente imaginarias.
Hermann Hesse decía “para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible”.
Para las personas verdaderamente efectivas “no existe el fracaso”, solo experiencias para aprender, evolucionar y avanzar siempre hacia la concreción de objetivos trascendentes y superiores. Además, luego de la tormenta vendrá la calma y luego de la obscuridad la claridad. Es la impronta de la vida. Es la exigencia de Dios para ir superando los límites autoimpuestos.
“Autoconocimiento/Descubrimiento” será la tercera semana de agosto. Allí nos vemos.
Paz y bien para tu vida

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