Una ciudad con marca verde

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STEPHANIE HOECKLE

DIRECTORA OUIOUI

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El city branding es un concepto que empezó a desa­rrollarse en los años ‘90, aunque se viene trabajan­do desde mucho antes, cuando algunas ciudades del mundo se preocuparon por comunicar sus atractivos para generar oportunidades de negocios, adquirir una identidad y mejorar su reputación. París, la capital francesa, por ejemplo, tomó ya en 1889 la decisión de construir la famosa Torre Eiffel, el principal símbolo de reconocimiento de la llamada ciudad luz. Otra de las precursoras es la cosmopolita Nueva York, en los Estados Unidos, que en 1970 mostraba su primer logo encargado al famoso ilustrador Milton Glaser: I NY.

Claro que para construir la marca de una ciudad, es decir convertirla en un producto atractivo para el pú­blico, es necesario mucho más que levantar un monu­mento y diseñar un logotipo. Promocionar una ciudad exige trabajar su márketing y aplicar estrategias de administración y urbanismo. Es una compleja tarea externa y, sobre todo, interna, ya que de nada sirve que la gente de afuera valore un lugar si sus habitan­tes no se sienten relativamente a gusto viviendo allí o no encuentran elementos positivos que destacar.

En este momento, la ciudad cuya marca está mejor posicionada en el mundo es Londres (Reino Unido), según el Resonance Consultancy 2017 World’s Best City Brands Report, un estudio que evalúa ciudades del mundo con una población metropolitana de dos millones o más y capitales con una población de un millón o más. Para este análisis, se considera el des­empeño estadístico y las evaluaciones cualitativas de los habitantes y visitantes en las redes sociales me­diante las imágenes y los comentarios que comparten en seis categorías: Lugar, producto, programación, gente, prosperidad y promoción.

De acuerdo a esta investigación, Londres ya dejó de ser la ciudad gris, como antes la llamaban, para transformarse en la más cosmopolita del mundo. Hoy es el lugar preferido por los estudiantes, debido a su amplia oferta de colegios y universidades de renom­bre. Además de sus variadas propuestas culturales, la gente destaca su excelente servicio de transporte, la infraestructura de la ciudad, el funcionamiento correcto de sus instituciones y las conexiones con el resto del mundo, sin olvidar su gastronomía prepa­rada para todos los paladares. Completan el ranking de ciudades con mejor marca: Singapur, Nueva York, París y Sydney.

Pero no siempre es necesario que una ciudad tenga grandes atractivos o la más moderna infraestructura para destacarse. En Italia, por ejemplo, surgió hace años la red Slow cities (Ciudades lentas) iniciada por una veintena de pequeñas ciudades que al no tener mayores diferencias unas de otras, construyeron una identidad colectiva para pregonar un estilo de vida más tranquilo que el de las grandes urbes, respetando el medio ambiente, fomentando la artesanía, resca­tando recetas mediterráneas y explotando un turis­mo alternativo. El movimiento transcendió el país y ya es un modelo aplicado en más de 100 ciudades del mundo.

A punto de celebrar otro aniversario de la fundación de Asunción, ¿qué podríamos decir de nuestra capital como marca? Desde el 2015, tras ser reconocida como Capital Verde de Iberoamérica 2015, en el marco de la XVI Asamblea Plenaria de la Unión de Ciudades Ca­pitales Iberoamericanas, se está haciendo hincapié en esa cualidad ya que, según informes de la comuna asuncena, hay más de 23 millones de metros cuadra­dos de áreas verdes tanto públicas como privadas, que se traducen en un coeficiente de 26,03 metros cuadrados de vegetación ubicada en terrenos muni­cipales y del estado, per cápita. Esta cifra supera la recomendación de 10 a 15 metros por habitante que propone la Organización Mundial de la Salud.

Sin embargo, basta con hacer un recorrido por nues­tros espacios verdes para comprobar el deterioro y abandono de muchos de ellos, sin entrar a hablar de otros aspectos tan negativos de la ciudad como los baches, la basura, el tráfico y la contaminación del ambiente. Para contrarrestar algunos de esos proble­mas, se ha lanzado en junio pasado el proyecto Asun­ción Ciudad Verde de las Américas – Caminos hacia la sostenibilidad. Poco se sabe al respecto todavía, pero es claro que si lo más destacado de la capital son sus áreas verdes, debemos apropiarnos de esa particula­ridad y concentrar los recursos en su mejoramiento, para que no solo nos distingamos por la cantidad sino, sobre todo, por la calidad. Una ciudad que valora y disfruta de sus espacios verdes bien puede empezar a trabajar en esa marca.

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