El nivel de consumo está desacelerado

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En la década de 1930, el afamado economista John Maynard Keynes decía que el consumo depende fundamentalmente del ingreso y que, si bien existen otros determinantes, éstos no poseen relevancia suficiente, sostenía que “Los hombres están dispuestos, por regla general y en promedio, a aumentar su consumo a medida que su ingreso crece, aunque no tanto como el crecimiento de su ingreso”.

Un concepto introducido por Keynes es la propensión media a consumo, que se define como la cantidad del ingreso que se destina al consumo, en Paraguay osciló alrededor de 60 a 67% en los últimos 7 años. Es decir que, de 10 unidades monetarias, 6 a 6,7 de esas unidades se destina al consumo, las restantes unidades monetarias se destinan al ahorro o a la inversión.

Si bien, según Keynes, el principal determinante del consumo es el ingreso, existen otros factores que pueden ser objetivos o subjetivos.

El primero de estos factores objetivos es el cambio en el nivel de ingreso real, al que él denomina unidad de salario; en los últimos 7 años, el salario mínimo real aumentó en 0,8% en el país, por lo tanto, los que perciben el salario mínimo tuvieron escaso margen para aumentar su nivel de consumo.

El segundo factor es el cambio es el ingreso medio real disponible , que en los últimos 7 años creció sólo al 2,5% anual. En ese mismo periodo el ingreso real disponible  creció al 4,1% anual, lo que indica que los ingresos de los hogares no crecen en la misma proporción del ingreso disponible y que el crecimiento de este último, no implica que los hogares mejoren sus condiciones de ingreso.

El tercer factor es el cambio en el nivel de los impuestos; al respecto, el nivel de impuestos a los productos, en los últimos 7 años (2012-2018) ha crecido, en términos reales, al 5% anual, inferior en 2 puntos porcentuales a lo recaudado en promedio al periodo 2005-2011. Lo que resalta que el poder recaudar impuestos por parte del Estado muestra un crecimiento, pero a un ritmo desacelerado.

El cuarto factor objetivo son los cambios en el volumen monetario de la riqueza; en este sentido el país no ha logrado aumentar su riqueza con otros fundamentos no comprendidos en la matriz de crecimiento tradicional. Es decir, el país no ha propiciado un cambio estructural que genere riqueza y se pueda aumentar el nivel de consumo en Paraguay.

El quinto factor objetivo es el cambio en la tasa de interés. Al respecto, la tasa de interés en la economía paraguaya tiene un efecto reducido en el cambio de la actividad económica porque no tiene un mercado secundario desarrollado y los créditos de consumo sólo reemplazan el consumo futuro por consumo presente, reduciendo el ingreso disponible en el futuro para consumir la misma cantidad de bienes en el presente.

También, una disminución de la tasa de interés (por ejemplo, de las tarjetas) no ha tenido un impacto positivo en el nivel de consumo, ya que, con la reducción de las tasas de interés con la entrada en vigencia de la Ley de Tarjetas, los bancos y financieras decidieron limitar las promociones con tarjeta de crédito porque los que utilizan las tarjetas no tienen suficiente educación financiera y son clientes altamente riesgosos para las entidades financieras.

El sexto y factor objetivo es la expectativa acerca de la relación entre el nivel presente y el futuro del ingreso, esta variable es quizás una de las más importantes para explicar el fenómeno de la desaceleración del consumo y por ende de la economía, porque si los agentes económicos perciben que la economía crecerá menos y esta percepción se propaga a toda la economía, puede generar que los hogares demanden menos productos y servicios por temor a que las condiciones de la economía se deterioren en el futuro.

Por otra parte, los factores subjetivos que influyen en el consumo son numerosos, entre estos se pueden mencionar factores psicológicos y culturales, cuyo efecto en el tiempo depende del tipo de economía.

Keynes argumentaba que, para revertir los ciclos económicos a la baja, el Estado debía aumentar el Gasto Público eficientemente para impulsar la demanda agregada, es decir, por con ello estimular el Consumo de los Hogares. En el periodo 2012-2018 el país aumentó el gasto público anualmente, en promedio (4,2%), sin embargo, en el periodo 2005-2011 el gasto público había aumentado en promedio al 6,5%, mostrando también así una desaceleración.

En la coyuntura local se puede apreciar que, en los últimos años, el país ha mantenido un crecimiento constante y ha logrado mantener la inflación en un rango controlado. Es decir, macroeconómicamente, los resultados son positivos.

Sin embargo, el crecimiento se ha vuelto menos dinámico y la tendencia indica que estamos en medio de un ciclo económico que tiende a la baja, lo que ha inquietado primeramente a los agentes económicos porque estos observaron que el ritmo de crecimiento se ha vuelto relativamente menos dinámico y el entorno internacional tampoco muestra una perspectiva tan favorable.

El Estado debería enfocarse a aumentar el nivel del consumo y el gasto público en inversión para así propiciar una mejora en los factores objetivos mencionados que son el foco de la cuestión. Sin embargo, debe hacerlo de manera eficiente y responsable para que esto pueda revertir el ciclo económico en desaceleración y propiciar un aumento del nivel de ingresos de la población.

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