Analistas dudan de los objetivos Fiat-Renault

La detención de Ghosn fue una de las principales causas

Los inversores de la City consideraban a Sergio Marchionne y Carlos Ghosn como los dos ejecutivos capaces de transformar la industria automovilística europea, para afrontar los retos que se presentan en las próximas décadas.

Ambos eran partidarios de un proceso de fusiones en el sector: Marchionne venía abogando por ello desde hace años, además de haber liderado la integración de Chrysler y Fiat; mientras que Ghosn buscaba fórmulas para estrechar los vínculos entre Renault y Nissan.

La muerte de Marchionne en julio del año pasado y la detención de Ghosn en Tokio en diciembre por un supuesto uso indebido de fondos de Nissan parecían frenar esa potencial etapa de consolidación.

Todo lo contrario; con estas dos figuras fuera del tablero, el grupo neerlandés Fiat Chrysler Automobiles (FCA) y el francés Renault han sido capaces de negociar una fusión para crear el tercer mayor fabricante de coches del mundo, por detrás solo de Volkswagen y Toyota.

Los términos definitivos de la transacción podrían anunciarse en los próximos días, anticipan desde los bancos de negocios. Goldman Sachs lidera el grupo de asesores financieros de FCA, mientras que Ardea Partners y Société Générale trabajan con Renault.

La reacción inicial en Bolsa al anuncio de las negociaciones para la operación, la semana pasada, fue positiva. Pero algunos analistas empiezan a cuestionar los objetivos financieros y estratégicos del acuerdo.
Quizá la ausencia de Marchionne y Ghosn haya facilitado el pacto, especialmente a la hora de repartir el poder en la nueva entidad, pero la falta de una figura poderosa puede en el futuro hacer difícil la integración efectiva de los dos fabricantes.

CUESTIÓN DEBATIDA
La cuestión más debatida en la City es la capacidad de alcanzar unos ahorros anuales de 5.000 millones de euros de aquí a seis años con la integración sin cerrar plantas en Europa, una línea roja para los políticos en Francia e Italia. Éste es el plan marcado por FCA, pero según Patrick Hummel, analista de UBS, “el objetivo de 5.000 millones de sinergias equivale a un 48% del beneficio operativo conjunto del grupo. FCA descarta el cierre de factorías, porque sus plantas ya están infrautilizadas y fabricar los vehículos de Fiat y Renault con las mismas plataformas permitiría reducir más el número de fábricas”.