Lo que debes saber para cuidar tu espalda

Realizar estiramientos es clave

El dolor lumbar cró­nico, más conocido como lumbago, es la segunda enfer­medad de mayor incidencia mundial, solo superada por el resfriado común.

Las estadísticas no son exactas, pero algunos ex­pertos aseguran que ocho de cada diez personas en el mundo tienen o tendrán algún tipo de dolor de es­palda, ya sea crónico o es­porádico.

En las personas que practi­can actividades físicas solo es necesario un poco de en­trenamiento mal dosifica­do o una postura incorrecta para que este padecimiento se manifieste.

Un estudio del Centro de Columna Vertebral, del Hospital del Corazón (HCor) de Brasil, realiza­do con 240 corredores demostró que atletas con más de 40 años tie­nen el doble de riesgo de padecer dolor de espalda crónico.

El fisioterapeuta Juan Al­berto Recalde, por su parte, comentó que “los dolores de espalda se deben a la tensión que se genera en la zona media, por la posi­ción e impacto que se le da constantemente a la pierna, lo que se refleja en la espal­da. En ocasiones también duele por la intensidad del trabajo, pues a mayor inten­sidad, mayor dolor”.

El especialista señaló que los principales errores que se pueden cometer y pro­vocar que duela esa zona del cuerpo, son no trabajar correctamente la zona me­dia y no hacer elongación, una actividad imprescin­dible para evitar lesiones. Aseguró que es necesario flexibilizar la columna para poder competir.

El fisioterapeuta afirmó que no es recomendable el uso de fajas u otras prendas como método preventivo si el deportista es joven y se encuentra sano.

“El cuerpo ya tiene esa faja incorporada que son los músculos, si le ponemos una más, estos se atrofian, se vuelven perezosos y no hacen la función que deben hacer porque empiezan a depender de la faja. Al con­trario, si hay una lesión, una hernia, y es mucho el dolor, sí se puede usar”.

Recalde destacó que cuan­do no se puede parar de competir o entrenar y la espalda sigue doliendo, es importante realizar sesio­nes de fisioterapia donde se hace la movilidad de la co­lumna y se logra la flexibili­dad de la zona pélvica, lum­bopélvica y de los músculos que comprimen la cadera.

Finalmente, explicó que según la posición que adop­ta el atleta al ejercitarse, la natación es el deporte que menos dolor de espalda puede provocar, aunque se­guir una técnica apropiada es importante.

Esto incluye mantener el nivel del cuerpo en el agua, apretando un poco los músculos abdominales y manteniendo la cabeza sobre la superficie y no sos­teniéndola en una posición elevada.