López Obrador enfrenta realidad de su gobierno

Mandatario apunta a crecimiento anual de 4%

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, obtuvo una aplastante victoria electoral en julio 2018 tras prometer una transformación para México. AMLO, como se le conoce, se comprometió a restaurar la seguridad, acabar con la corrupción, estimular el desarrollo y cambiar la percepción que los mexicanos tienen de su líder.

Heredó una economía en desaceleración y un vecino beligerante al norte: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. A continuación presentamos un brochazo de lo que ha logrado cambiar y en qué se ha quedado corto.

El desafío: Durante mucho tiempo, México ha sido un campo de batallas entre carteles de droga que mueven cocaína y otros narcóticos de Sudamérica hasta los consumidores en Estados Unidos. El suroeste de la nación es la cuna misma de producción de heroína, gracias a los abundantes campos de opio.

La tasa de homicidios se disparó del 2007 al 2011, volvió a subir abruptamente a partir del 2016 y estableció un récord en el 2018, con un promedio de 91 asesinatos por día. Durante 12 años de ofensiva bajo los dos predecesores de AMLO, las fuerzas militares mexicanas asignadas para detener la violencia relacionada con las drogas y el crimen organizado fueron acusadas de violaciones generalizadas de los derechos humanos, incluidas ejecuciones extrajudiciales y torturas.

ENFOQUE DE AMLO

Para dejar de depender de los militares, creó una nueva Guardia Nacional bajo mando civil y asignó decenas de miles de estas fuerzas a las partes más violentas del país. También creó un programa que otorga transferencias en efectivo de 3,600 pesos mexicanos (US$ 190) a jóvenes desempleados y que no asisten a la escuela para que tomen capacitaciones, todo con la esperanza de abordar la seguridad a través del desarrollo.

La corrupción ha sido endémica durante mucho tiempo en México; ha trascendido cualquier partido en el poder y resistido todo esfuerzo de reforma. México ocupó el puesto 138 entre 180 países en el índice de percepción de corrupción de la ONG Transparencia Internacional en 2018, de la mano con Rusia.