Sueñolar apuesta por la internacionalización

Apuesta al mercado exterior

Hace más de cinco años que Sue­ñolar exportaba sus productos, pero fue en 2018 cuando la empresa decidió enfocarse en la expansión interna­cional de la marca. “

A nivel industrial está­bamos preparados desde hace mucho tiempo –ase­gura Ariel Eiros, director de Operaciones Internacio­nales del grupo.

Desde entonces, se im­puso la tarea de trabajar con los estándares de USA, Japón y Alemania, que están a la vanguar­dia la industria, para lo cual prepararon la infraestructura, obtu­vieron varias certifica­ciones internacionales y capacitaron sus cola­boradores.

“Así comenzaron las opera­ciones comerciales con la Argentina, Brasil, Uruguay y Bolivia, mercados en los que el grupo opera con re­gularidad, con filiales pro­pias en Argentina y Boli­via. Y en el caso de Brasil y Uruguay, con distribuido­res locales y “perspectivas de realizar joint-ventures o inversiones directas”, ase­guró Eiros.

Esta política ha permitido a Sueñolar consolidarse como marca regional con una oferta de productos y servicios de calidad ex­cepcional en colchones, somieres, muebles y acce­sorios para el descanso.

“Creemos que es una excelente noticia que la industria paraguaya lle­gue a otros países no solo exportando, sino también instalando filiales allí.

Porque de esta manera contribuimos a exportar la marca país”, comentó el ejecutivo.

Entre los principales mo­tivos por los que Sueñolar decidió desarrollar mer­cados externos están la productividad de las plan­tas, que ya excedió la ca­pacidad del mercado local generando un saldo expor­table creciente, y la dismi­nución del riesgo global de dependencia de un único mercado, compensando posibles debilidades del mercado doméstico. Así, se convirtió en imprescin­dible para seguir creciendo como pretende Sueñolar y crear nuevos puestos de trabajo y desarrollar los ya existentes.

“En Sueñolar realizamos el debido análisis estratégico antes de salir al extranje­ro”, afirmó Eiros y reco­noció que internaciona­lizarse implica operar en un mercado global y estar sometidos a mucha com­petencia. La internaciona­lización supone una salida de la zona de confort y una dificultad añadida al pro­ceso de producción de la empresa. Esta salida obliga a una inversión inicial y tensiona el cash flow de la empresa. Pero estábamos preparados. Prueba de ello es que actualmente las ex­portaciones corresponden al 30% de la producción