El gobierno de alguna gente

Un primer año decepcionante con varios golpes autoinfligidos.

Por Juan Torres | Periodista | Política

 

Si bien es necesario reconocer la mala suerte de circunstancias que no podía manejar-desde una mala cosecha, inundaciones y el descalabro económico argentino y brasileño-Abdo Benítez hizo lo propio para ser tan mal evaluado.

 

Marito asumió con todo a favor para tener un primer año menos traumático. Y no hablo de la economía- que ya daba señales de una inevitable contracción luego de años de crecimiento ininterrumpido- en una región con serios problemas para crecer y alta inestabilidad política. Sin embargo, quizás, de haber sido más rápido en la toma de algunas decisiones o de haber elegido mejores piezas en puestos clave de la administración, el golpe hubiera sido menos duro.

 

Me refiero a aquellos funcionarios que fueron elegidos debido al pago de favores políticos o, por qué no, cierta afinidad personal. Armar un equipo de trabajo bajo criterios que no sean la capacidad de gestión y de generar resultados, es un error que en el sector privado puede costarle el cargo a un gerente. A nivel de una nación, puede acabar con presidencias.

 

Mario Abdo parece estar congelado mirándose en un espejo que le devuelve vítores y hurras del funcionariado público y del sector del partido colorado que aún le responde. Si quiere sobrevivir por cuatro años más, debería intentar ampliar su base de apoyo social porque con el núcleo duro de la gente que no quiere que lo saquen, no será suficiente.

 

El mandatario o su círculo vilipendiado de asesores deberían darse cuenta de que no llegaron al poder solo con votos colorados. Tuvieron la suerte providencial de tener en frente a un candidato extremadamente desangelado como Efraín Alegre, que armó una alianza en la que el cuco de su ala izquierda hizo que miles de independientes que tradicionalmente votan contra la ANR decidieran sobre los 45 que no querían correr ningún riesgo.

 

Un candidato opositor ligeramente más carismático y una campaña con menor visibilidad del Frente Guazu, los hubiera enviado a una dolorosa llanura.

 

Hoy, el propio presidente reconoció que conversó con Horacio Cartes e implícitamente confirmó que avanzan rápido hacia un cogobierno que, casi con seguridad, estará sellado con el cemento de la impunidad.

 

Una campaña exitosa en las internas coloradas, en la que el lema principal era combatir a las mafias, es algo que ha quedado sepultado para siempre.

 

Es allí donde Paraguay está parado en estos momentos y en un mundo que avanza rápidamente hacia una recesión que podría ser muy dura. Si en los países ricos y con una red importante de protección social, las familias la pasan mal, aquí podría llegar a ser un calvario insoportable para muchos.

 

Marito volvió a entrar en modo campaña y está claro que piensa que, para sobrevivir, es necesario darle prioridad a los colorados. El resto del país que espere o que aguante. Es el gobierno de alguna gente.

📷 Agencia IP