Orientación del PGN, crucial para reactivación económica

Mentu Aliados
economía@mentu.com.py

 

En el año 2019 numerosos shocks negativos se concentraron y afectaron a la economía, esto se percibió primeramente en la caída del intercambio comercial que derivó en una disminución de ingresos por divisas, que trajo consigo la suba de tipo de cambio, así como en una caída del circulante. En esta situación se requerían medidas oportunas por parte del Estado que contribuyan a detener la caída de la actividad económica. Las adoptadas hasta la fecha han sido insuficientes.

En este contexto, la incertidumbre empezó a predominar en las expectativas de los agentes económicos, quienes tuvieron que incrementar sus niveles de endeudamiento para poder hacer frente a sus compromisos tras la caída de los ingresos que generó un efecto negativo sobre las ventas de la mayoría de los sectores lo que finalmente resultó en el aumento del desempleo abierto y la subocupación.

Si bien, el escenario actual no es muy alentador, es primordial que desde la Política Económica se busque incentivar la inversión y la mejora de las expectativas de los agentes. En ese sentido, las decisiones que se tomen con respecto al Presupuesto General de la Nación son cruciales para paliar los efectos de la desaceleración tanto en lo económico como en lo social.

La Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF) y sus excepciones.

La semana pasada durante la reunión del Equipo Económico Nacional (EEN), el titular del Ministerio de Hacienda, Benigno López, mencionó que no descartan la idea de suspender el tope de la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF), de modo a no frenar los gastos de inversión, basándose principalmente en las excepciones de la LRF, la cual dispone en el Artículo 11 que en casos de emergencia nacional, crisis internacional o caída de la actividad económica interna, el Congreso de la Nación podrá suspender el cumplimiento del tope de déficit fiscal del 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB), especificando que en ningún caso el déficit podrá exceder el 3% del PIB.

Ante las declaraciones del Presidente del EEN, es importante analizar los siguientes puntos: primeramente cuál es la posición de Paraguay frente a otros países de la región en términos de endeudamiento y de crecimiento económico, preguntarse si un mayor déficit realmente será traducido en un incremento de la inversión, y, finalmente si la calidad de gasto público que se maneja en el presente va alineado con la búsqueda de mejora de expectativas y credibilidad que se espera fomentar desde la política económica.

Generar un PIB adecuado para un endeudamiento sostenible

De acuerdo a un estudio elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) denominado “Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe” del 2019, de los 18 países analizados, Paraguay es el país con el nivel de endeudamiento público más bajo. Por su parte, otro estudio elaborado por la Fundación Getulio Vargas (FGV) calcula cuál es el peso del PIB de cada país dentro del PIB de Latinoamérica y demuestra que el PIB paraguayo posee el menor peso dentro de la demanda agregada latinoamericana.

Dado esto, es importante tener en cuenta, que, si bien el país es uno de los países con el menor nivel de endeudamiento de la región, posee un PIB pequeño en comparación con otros países de la región, por lo que un mayor nivel de endeudamiento debería ir acompañado de un mayor nivel de crecimiento económico para ser sostenible.

Priorizar los gastos de capital.

Para lograr ese crecimiento, un mecanismo que podría ayudar a reactivar la economía, más aún es momentos donde esta se encuentra estancada, es la mayor inversión en infraestructura como puentes, viviendas y caminos. Este tipo de gastos generan oportunidades de empleo, que tiene un efecto positivo en el nivel de ingresos y esto mejoraría las condiciones de vida de las personas sobre todo de aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Para ello, se debe no solo asignar más recursos (el PGN 2020 prevé que el 40% de los gastos sean de capital, es decir Gs.33,2 billones), sino que también se debe mejorar su ejecución para evitar repetir lo ocurrido durante este año: datos del Ministerio de Hacienda muestran que al mes de julio la ejecución de Ministerio de Obras Públicas fue del 37,9%.

Por otro lado, la necesidad de inversión no podrá ser compensada solamente con una mayor y mejor inversión por parte del Sector Público, es necesario que se generen incentivos a la inversión y se mejore el clima de negocios del país para que el Sector Privado mejore sus expectativas y se vea motivado a incrementar sus niveles de inversión dentro del territorio nacional.


Fuente: Elaborado por Mentu en base a datos del Situfin.

 

Mejorar la calidad del gasto para aumentar la credibilidad.

Un punto no menos importante y en el cual siempre se insiste es el de la calidad del gasto público. Con respecto a esto, se registra que al mes de julio el gasto obligado fiscal acumulado fue del G. 18.376 mil millones mayor en 8,9% frente al acumulado de julio del año pasado. Para el séptimo mes del año, la distribución de las obligaciones muestra que el rubro de remuneración de empleados públicos, con el 47% de la participación de los gastos totales, presentó una suba del 7,1% en términos interanuales, siendo a su vez este el gasto con el mayor nivel de incidencia dentro del crecimiento los gastos obligados, dejando un margen limitado para las inversiones.

Mejorar la calidad del gasto dentro del presupuesto 2020, no sólo podrá brindar un mayor margen para que se puedan aumentar los gastos en prestaciones sociales y gastos de capital, sino que generará una mejora en la credibilidad por parte de las personas y con ello de sus expectativas, así como también ayudará a que las políticas aplicadas tengan efectos reales y positivos en la sociedad.

PGNReactivación