Ejecución: el eslabón perdido en la evolución de los gerentes

VICTOR RAÚL BENÍTEZ GONZÁLEZ
@VICTORAULB
PRESIDENTE DEL CLUB DE IDEAS
PROFESOR DE LA FUNDACIÓN GETULIO VARGAS – BRASIL

Tengo una idea. El principal problema del Paraguay, en materia empresarial, no es la falta de capital financiero para inversión. A mi modo de ver, es la falta de capital humano para gerenciar el proceso productivo. La gestión de empresas tiene cuatro fa­ses circulares: planificar, organizar, ejecutar y controlar. Las dos prime­ras y la última, son ¨commodities¨: contratas a un consultor y te hace el business plan – si no es chanta te pre­para un plan operativo anual; contra­tas un buen ERP y tienes la empresa relativamente organizada; te haces asistir por un buen sistema de audi­toria y tienes los riesgos bajo control. La tercera fase es diferente, por ser un ¨speciality¨. Es la capacidad de ejecutar: es el eslabón perdido de los gerentes. Los gerentes no saben li­diar con el stress, es decir, los signifi­cados potenciales. Por eso se traban. Sólo se juegan ante la “autoevidencia de lo tangible”. El contenido simbó­lico de lo no tangible en medio del trabajo los deja fuera de combate. Lo que hay que abordar es la sobrecarga del significado potencial.

El éxito de un profesional gerencial residirá en la habilidad de saber li­diar con tal stress, aplicando técni­cas efectivas de pensamiento para cada item, de forma rápida, para mover el contenido de los temas que le preocupan, para locales mentales o recordatorios escritos apropiados, organizados de forma lógica, y de fácil acceso en cualquier momento.

La cantidad de temas que un eje­cutivo del 2019 recibe por día y llaman o requieren “su atención” supera (por lo menos es el doble) al total de lo que un ejecutivo de 40 años atrás recibía en el trans­curso de todo un mes. ¿De qué se enferman las empresas y orga­nizaciones, con síntomas que se observan en los gerentes? Se en­ferman de ADD – Attention Defi­cit Disorder. De planes que no se ejecutan, y siendo así, se mueren de “costos fijos”.

La clave es la ejecución: escoger de manera acertada alguna decisión entre varias alternativas posibles y asegurar la eficacia de la misma. Existe un método denominado el GTD- Getting Things Done, de David Allen, que puede ayudar al gerente paraguayo ¨pytyryrý¨ y procrastina­do, a salir de la mediocridad.

La fórmula del GTD, consiste en li­diar con el trabajo con eficiencia, desde que sepamos el propósito, los límites, el contenido y las reglas…del trabajo. El emprendimiento de nuestras vidas será bueno en la me­dida que sepamos en “qué negocio estamos insertados”, cuál es nuestro negocio, y sólo nos dediquemos al mismo, sin desvíos que nos consu­men el tiempo. GTD, es una fórmula para ejecutar, y evitar el stress de la polución de focos. Te enseña los estadios para procesar los asuntos y convertirlos en acciones y resultados concretos.

El primer gran paso, el gran obje­tivo, para poder ejecutar, es asu­mir el control del flujo de trabajo que lo tiene a uno acogotado, cap­turando “todo” lo que llama “su atención” en el día a día, escribir­lo y colocar en un lugar accesible hasta que uno pueda decidir qué hacer con eso. Es como limpiar el aire. Eso aumenta su productivi­dad y disminuye el stress.

Los cinco (5) pasos son: Colectar, Procesar, Organizar, Revisar, Hacer. Estos pasos del procesos, deben realizarse en los distintos “horizon­tes de foco”, en los cuales uno tiene necesidades de atención. Es la ma­nera de confiar en que las decisiones prioritarias serán realizadas, y las definiciones accesorias, podrán ser delegadas, reformuladas o definiti­vamente dejadas de lado. Estos son pasos naturales para convertir un pensamiento en acción, una inten­ción en realidad. Esto lo hacemos todos los días, pero no en forma consciente. Es el Planeamiento Natu­ral que nos a ayuda a proveernos de perspectiva. Siempre comparamos una intención con nuestros propó­sitos y principios, la comparamos intuitivamente, sin darnos cuenta. Luego tenemos una Visión, la visua­lizamos brevemente, cómo sería esa idea, realizada. A partir de allí nos surge un Brainstoming, de alternati­vas de ideas, sobre cómo hacer para concretar la visión. Luego aparece la Organización, nos preparamos para separar la/s idea/s en compo­nentes, secuencias y prioridades. Y finalmente, llega la pregunta crucial: cuáles son las próximas acciones. El método GTD sirve para manejar muchos universos que pasan por la cabeza de uno, refinando el oro a ser encontrado en ellos. En caso de que uno tenga una metodología para manejar los focos del horizon­te variado, uno podrá ir otorgando “valor” a cada foco que encuentra en el camino, y eso le servirá como una profecía autocumplidora. Admi­nistrar es asignar recursos escasos, en el caso de múltiples funciones, escaso tiempo, en este caso, para un ejecutivo, para ejecutar la mejor decisión posible. Pensar estratégica y tácticamente en algún momento, es…. escoger….entre varias opcio­nes… trade off…la mejor alternativa posible. Para llegar al foco de lo que hay que realizar efectivamente para comenzar a hacer acontecer. Ojo: hay una gran distancia entre el entendi­miento, por ejemplo, de un plan estratégico u operativo, y la ejecución del mismo. Las herramientas para dirigir un auto son diferentes del manual de funcionamiento. La clave es construir confianza. Uno nunca puede tener en todo momento “el conocimiento” suficiente para saber si “aquello que uno está haciendo” a cada instante es la mejor cosa a hacer. El arte del progreso es preser­var el orden en medio del cambio, y presentar el cambio en medio del orden. En próximos comentarios estaré explicando específicamente cómo funciona el GTD. La cantidad de temas que llaman la atención del gerente, lo saca de foco. Y quien no sabe tratar con la diversidad y la multiplicidad de temas, está frito. Y así, no da gusto.