Latinoamérica en llamas

Algo pasa en Latinoamérica que al parecer se despertó con jaqueca y se puso nerviosa.
LAURO RAMÍREZ LÓPEZ
Socio
Club de Ejecutivos

¿Los pueblos despertaron, la izquierda clama por sus fueros perdidos o las fuerzas del azar mueven las fichas? Nadie tiene la respuesta final.

Es claro que cualquier otro movimiento en la historia que pretendió modificar las reglas o establecer un “nuevo orden” social y político nunca fueron producto del azar. Siempre hay “alguien” que mueve los hilos, siempre hay algún interés.

Perú y Ecuador enfrentaron circunstan­cias parecidas, donde las acusaciones de corrupción mezcladas con intereses políti­cos formaron un coctel molotov difícil de apagar. Mientras en Perú el presidente amenazó con disolver el Congreso, que a su vez casi destituyó a él, produciéndose una gravísima crisis institucional.

En Ecuador los ecos de la ruptura del presidente Moreno con su antiguo “socio” Correa arrastran una inestabilidad políti­co-social que está irresuelta también. Y a medida que se alarga aumenta la popularidad del exmandatario izquierdis­ta, que vive en una especie de autoexilio.

En Bolivia las causas son unas elec­ciones con tufo a fraude que, en primera vuelta dio misteriosamente ganador al presidente Evo Morales luego de una “pausa” en los cómputos.

La diferencia con Bolivia, respecto al res­to de países de Latinoamérica, es la exis­tencia de los Comités Cívicos, que consti­tuyen fuerzas por encima de los partidos políticos. Integrados por asociaciones de distintos rubros que se mueven con inde­pendencia a las organizaciones políticas, siendo una auténtica expresión popular.

Fueron la causa real de la salida de Morales.

El caso de Chile es una mezcla más venenosa que el coctel molotov. Requerirá un análisis exclusivo.