Necesidad de potenciar el liderazgo frente a crisis

BENITO BARROS MUÑOZ
Ingeniero Comercial
Magister en Negocios Internacionales
Doctor © en Administración y Economía
Director General CFT Pontificia
Universidad Católica de
al paraíso, Chile

Vivo en un país que está enfrentando una crisis social, política y económica, nunca antes visto en su historia. La reivindicación de las demandas sociales, en forma conjunta con el descontento acumulado de las personas más vulnerables y de la clase media, han provocado una espiral de descontento que ha llevado a que millones de personas se movilicen por las calles, manifestando sus demandas y exigencias. Al mismo tiempo, ha irrumpido el desorden el caos y la violencia, que llega a un ritmo de alto nivel de delincuencia en diversos sectores, provocando daños a la infraestructura, a los bienes públicos y privados y a las personas en forma directa. El clima de incertidumbre ha dado paso al temor y la situación económica se ve muy poco auspiciosa con un brote de desempleo, desabastecimiento, devaluación de la moneda nacional, etc. Lo que por años se ha tratado de construir, en un mes se ha convertido en una sombra de incertidumbre y riesgo.

En esta situación de crisis, he notado la precariedad de personas que asuman un liderazgo efectivo, que puedan ponerse al frente de la situación extrema y que puedan conducir a canales de solución. Lamentablemente, esta situación se aplica a otras naciones y sobre todo a muchas organizaciones que hoy enfrentan un severo cambio de paradigma en los grupos de interés, clientes, trabajadores, proveedores y la comunidad en general.

Es en este escenario donde debemos enfocarnos en una Gestión de Liderazgo Eficaz, es decir, plantear diversas herramientas, competencias y conceptos que debe desarrollar un líder proactivo, capaz de conducir a los grupos a alcanzar resultados notables en el medio en que se desenvuelve. Para alcanzar un liderazgo efectivo, debemos manejar las siguientes competencias:

  1. Generar confianzas y credibilidad: La confianza es uno de los temas más complejos en la sociedad actual. Vivimos en una constante desconfianza de las personas y de las instituciones que nos rodean. Es por ello, que un gran líder debe ser capaz de ganarse la confianza de quienes le siguen, para poder motivar al desarrollo de las acciones con sumo entusiasmo, y alcanzar los resultados. Esta confianza se logra con hacer y decir las cosas adecuadas en el momento preciso, con la justificación adecuada y en el marco del respeto a valores y actuar en consecuencia.
  2. Conocimiento de las características, condiciones y necesidades de sus equipos: El líder debe ser capaz de conocer las conductas, el comportamiento, las necesidades y problemas que aquejan a sus grupos de interés. Anticiparse a los problemas potenciales, a partir de este conocimiento, es administrar en forma previsora, mitigando las potenciales consecuencias a las que se pueden enfrentar en el futuro. Cuando las personas no manifiestan sus emociones, acumulan y acumulan, hasta que al final revientan en ira y violencia
  3. Una actitud siempre positiva y ganadora: El buen líder piensa en positivo, siempre ve el vaso medio lleno y es capaz de ver opciones de esperanza, aún en los momentos más complejos, sobre todo cuando el estado de ánimo corporativo, comienza a decaer.
  4. Compartir, escuchar y responder: el líder tiene preestablecido el objetivo final y el ideal en que quiere posicionar a la organización. Sin embargo, debe ser capaz de compartir las prioridades con los equipos de trabajo, escucharlos, responder a sus inquietudes y adaptar los caminos y estrategias, para llegar a un trabajo de consenso y compromiso.
  5. Experto técnico: El respeto hacia el especialista se gana por su conocimiento, habilidad, experiencia y solvencia en el qué hacer del negocio. Un conocedor técnico es capaz de explicar, aclarar, justificar, enseñar y fortalecer el conocimiento de los demás. Es por ello que las personas expertas, despiertan un alto grado de confianza, ya sea por sus habilidades o por el manejo de la información.
  6. Solucionador de problemas: En todo tipo de organizaciones en que trabajen grupos de personas con diversas naturalezas e intereses, surgen potenciales problemas y conflictos. Un líder efectivo es aquel capaz de anticiparse a los problemas, a detectarlos oportunamente y a entregar vías de solución, muchas veces con una participación activa o una mediación salomónica, pero siempre mostrando una actitud de reconocer y hacer frente a los conflictos.
  7. Una mirada integral de la organización: Quien lidera, debe tener una mirada holística del negocio. Esa mirada permite el desarrollo de tareas coordinadas, concatenadas y orientadas a las metas y objetivos de largo plazo. Ello permite aprovechar mejor las sinergias y las capacidades de todos los colaboradores, por lo que se hace necesario hacer que todos compartan dicha mirada general, y que cada acción tiene un fundamento y un bien superior, que es el fortalecimiento de la organización.
  8. Manejo de la información y de los sistemas de información: Información es una de las fuentes de poder más relevantes que existen. Por ello en contar con información precisa, oportuna y relevante, es fundamental para el conocimiento de la organización y de los intereses de sus componentes. Del mismo modo, el manejo de los sistemas y mecanismos de comunicación, resultan fundamentales para evitar conflictos de interpretación y distorsiones de los mensajes.
  9. Empatía: Ponerse en el lugar de los otros, es tener la capacidad de conocer a los otros, sus problemas, intereses e inquietudes. De esa forma es más fácil entender ciertas conductas y que las personas entiendan nuestro proceder.
  10. Comportamiento ético: Es responder con actitudes basadas en valores y en el respeto a las normas elementales, con un trabajo responsable y honesto, considerando las diferencias individuales y respetando la diversidad.