¿Qué tienen en común el club Olimpia, la economía paraguaya y Jim Simons?

VICTOR RAÚL BENÍTEZ GONZÁLEZ
@victoraulb
PRESIDENTE DEL CLUB DE IDEAS
PROFESOR DE LA FUNDACIÓN
GETULIO VARGAS

Tengo una idea. Si el Paraguay fuera una empresa pública (empresa privada que cotiza en bolsa con ofertas públicas de sus acciones) cuyos papeles se vendieran en Wall Street, siendo el IM A EP el índice que mide su valorización en el mercado, hubiera sido un excelente negocio haber comprado un paquete de sus acciones a la baja, entre los meses de enero a abril del 2019, para venderlas súbita mente en setiembre/2019, cuando el índice tuvo un salto hacia arriba de 6,2 %. Según The Economist, este es el método para ganar dinero, utilizando un modelo estadístico que se denomina ¨regresión a la media¨, de Jim Simons, el inversor más exitoso de todos los tiempos. Propietario del fondo de inversión Renaissance, que comenzó a opera r en 1982, este inversor ya lleva ganados más de 100 mil millones de dólares desde 1988, manteniendo un promedio anual de 56 % en sus beneficios, apostando a la volatilidad de corto y media no plazo de las acciones, superando con sus estrategias a Warren Buffet y George Soros, quienes especulan con apostar en grande a grandes eventos, como la caída del Muro de Berlín, etcétera, para obtener enormes beneficios. El Sr. Simons, compra acciones cuando repetitiva mente están a la baja, tienen un mal desempeño, sabiendo que estadísticamente, en algún momento, volverá n a subir buscando su promedio, para poder venderlas en el momento oportuno, con beneficios extraordinarios. La regresión a la media dice que cualquier jugador, en este caso la acción de una empresa o el movimiento de la economía paraguaya, es estadística mente punido cuando tiene un buen desempeño. Del mismo modo, también es estadística mente punida, cuando tiene malos resultados. Esta regla acaba de funcionar con la marcha de los negocios en el país, que medido por el IM A EP (índice mensual de la actividad económica del Paraguay), tuvo malos desempeños desde enero del 2019 cuando comenzó a caer -0,1 % hasta su peor resultado en abril, cuando descendió -5,3 % en el interanual, hasta que volvió a subir espectacularmente 6,2 % en setiembre/2019. Para entender mejor cómo funciona el hecho, de que todo jugador siempre vuelve a su promedio, vayamos al futbol, recordando al glorioso Olimpia, que perdió en pena les ante el Atlético Mineiro, en la definición de la Copa Libertadores de América en julio del 2013.

Recordemos el espectacular tiro libre de Wilson Pittoni para el 2 a 0 en Asunción. El mismo jugador, Wilson Pittoni, fue el responsable de la primera gran pifiada para el primer gol del Mineiro en Belo Horizonte – que causó el descalabro del Olimpia en el primer minuto del segundo tiempo. Cómo explica r mejor este fenómeno. Veamos de nuevo: no sería sorprendente pensar que la mucha suerte, en el futbol (o en cualquier otro deporte como el tenis o el golf), contribuye para el éxito de manera importante cuando la aplicamos a un primer partido de final de Copa Libertadores. Para mantener las cosas simples, digamos, 2 a 0, durante los primeros 90 minutos de juego, en un juego de final de Copa Libertadores, que entre ida y vuelta, duró: 90 minutos x 2 partidos = 180 + minutos de alargue + 30 minutos de adiciona l; digamos 180 + 8 + 30 = 218 minutos en tota l. En los primeros 90 minutos, vimos a los jugadores de Olimpia que se salieron muy bien. La primera parte del juego. Puntuación 2 vs 0.

Una inferencia inmediata es que los jugadores del Olimpia fueron y son más talentosos que los del Atlético Mineiro. Durante la semana intermedia, toda la prensa deportiva, los jugadores alentados por su hinchada, es decir, más de 4.000.000 de paraguayos, compartieron esta conclusión. Íbamos a ganar. La fórmula para el éxito sugiere que otra inferencia es igualmente justificable: los futbolistas que tuvieron éxito durante los primeros 90 minutos de juego, con sus talentos en promedio, buenos, probablemente disfrutaron de una dosis de suerte. Además de talento. De ahí el golazo de Pittoni, un tiro libre excepcional. Si uno acepta que tanto talento como suerte contribuyen para el éxito, la conclusión de que un futbolista es suertudo, es tan justificado como la conclusión de que es talentoso. Igualmente, si uno mira a un jugador que jugó mal en un partido determinado, uno tiene motivos suficientes también, como para decir que el mismo, no es muy talentoso y tuvo un mal día.

Es claro, uno sabe que ninguna de estas inferencias es segura. Es enteramente posible que un equipo que haya jugado mal, como los del Atlético Mineiro, durante los primeros 90 minutos, sean en realidad talentosos, pero tuvieron un día horrible en Asunción. Por más inciertas que sean, las evaluaciones de equipos deportivos en función al primer tiempo o al primer partido, y las siguientes, son plausibles y estarán correctas con más frecuencia, de lo que podrían estar erradas. Si a uno que sabe los resultados del primer tiempo o del primer partido le piden  como hacen los comentaristas deportivos que hagan pronósticos sobre los resultados esperados en el segundo tiempo o en el segundo partido, lo más probable es que se piense que los jugadores ganadores y perdedores conservarán su desempeño en el segundo tiempo o en el segundo partido.

La teoría científicamente comprobada, citada por D. Kahneman, Premio Nobel de economía, en su libro ¨Rápido y Despacio¨, dice que si uno ve a un jugador jugar excepcionalmente bien, por encima de su promedio, en un día determinado, la probabilidad de que en el segundo partido el mismo retorne a su promedio, es decir, juegue peor, es superior a que haga el mismo desempeño de suertudo, del día excepcional. Y viceversa: si una acción, un jugador de futbol o la economía de un país, tienen un mal desempeño en forma consecutiva durante cierto período de tiempo, la posibilidad de que vuelvan a mejorar en su desempeño, es altamente probable. El punto a recordar es que el cambio de rendimiento, del primer partido al segundo, no necesita una explicación causal. Es una consecuencia matemática inevitable. Esto es así, porque damos estimativas “encima del promedio” a los que jugaron “muy” bien en el primer tiempo (o primer partido) y por “debajo del promedio” a los que jugaron “mal o muy mal”, en el primer tiempo o en el primer partido. En el caso de la economía paraguaya, en el primer semestre del 2019. Lo que hay que saber, para evitar errores de pronósticos, es que “el desempeño en los segundos tiempos” o segundos partidos, luego de un desempeño alto o bajo, en el primer tiempo o primer partido, tenderá, estadísticamente, a buscar su promedio.

Todavía recuerdo el jueves siguiente a la pérdida de la Copa Libertadores, la derrota del Olimpia en Belo Horizonte. Era un día aciago en la redacción del diario 5 días. Yo era el director general. Muchos de los compañeros de trabajo ni vinieron a trabajar. Estaban internados sufriendo por la franja. Al final de cuentas, en el diario, en realidad, éramos todos futbolistas, disfrazados de economistas. Y volver al promedio, lo cual es mediocre, no era muy placentero. A hora ya saben, para bien y para mal, qué tienen en común el mejor inversor del mundo, la economía paraguaya y el glorioso Club Olimpia. La ¨regresión al promedio¨ siempre nos da un feed backper verso que nos lleva de nuevo a la realidad. Cuando te va mal la probabilidad de que te vaya bien, comienza a subir. Pero, cuando te va bien, la probabilidad de que te vaya mal, también crece. Y así, no da gusto.