CdE: Cambios que no terminan de llegar

Hace años que se viene sosteniendo, desde distintos sectores, que Ciudad del Este debe migrar de su economía de triangulación y turismo de compras hacia otro modelo, más integrado a la economía nacional y menos Brasil-dependiente.

De hecho, ese modelo ya existe. Sólo que está ahogado por el otro, el comercio fronterizo tanto legal como ilegal. Porque al movimiento de los sacoleiros –disfrazado de “turismo de compras”- hay que agregar todo el tráfico subterráneo, como el contrabando de cigarrillos, de drogas, de armas y hasta de personas, economía negra que está muy bien dimensionada por los organismos internacionales que persiguen los delitos vinculados, aunque lejos todavía de una persecución eficiente de la justicia.

Cada vez que la crisis toca a las puertas de CdE se esgrimen los mismos argumentos. “Sí, hay que cambiar el modelo, pero por ahora necesitamos que nos den una mano para salir de la situación. Ya veremos después”.

El virus chino no es la excepción. “Hay que ver cómo devolver a CdE el movimiento comercial, ya sea de a poco, gradualmente, con todos los cuidados…” etc. Pasada la emergencia y el COVID19 sea historia, todos se olvidarán del cambio de modelo y seguirán en lo mismo, como desde hace medio siglo.

El departamento de Alto Paraná tiene una economía genuina muy potente. Allí se genera el 88% de la energía eléctrica que consume el país y se produce el 28% de la soja, el 29% del maíz y el 25% del trigo. Alrededor de toda esa producción se mueve un sinnúmero de industrias maquiladoras y transformadoras y operan cadenas de distribuidores y fabricantes de insumos, maquinarias e implementos agropecuarios. Esa es la riqueza real del departamento que puede impulsar el nuevo modelo, adaptando además la experticia acumulada en comercio internacional.

Es posible, solo hace falta coraje y voluntad.


Editorial