El fantasma del 5G

Por Ing. José Reinoso
Vicepresidente del Centro de Estudios para el Desarrollo de las
Telecomunicaciones de América Latina
CERTAL

En las últimas semanas la tecnología 5G ha sido altamente estigmatizada ante la falta de información al respecto, responsabilizada inclusive en forma errada de la expansión del mismo COVID19 como así también de otras enfermedades llegando al contrasentido de decir que mediante la misma pueden controlar el pensamiento, lo que provocó incluso la reacción vandálica de personas que en prueba a un absoluto desconocimiento
procedieron a incendiar una radio base de telefonía móvil en nuestro país.

En otros países, inclusive europeos, se han reportado actos destructivos sobre algunas estaciones de radio base de telefonía móvil 5G, provocando una verdadera pandemia mediática.

Ante las informaciones acerca de radiaciones electromagnéticas emitidas por estas antenas y que fueran difundidas en distintos medios, el ente regulador de nuestro país (CONATEL) de forma diligente y acertada, emitió un comunicado aclarando que primeramente no existen actualmente sistemas 5G instalados en nuestro país, que el mismo no ha otorgado hasta la fecha la licencia ni autorización para la instalación de sistemas 5G y que no existe hasta el momento ningún proceso licitatorio para el otorgamiento de licencias que contemplen la utilización de esta tecnología.

Numerosos estudios se han realizado sobre las radiaciones por frecuencias electromagnéticas argumentando el eventual daño a la salud en las personas, pero de un tiempo a esta parte se ha declarado que las exposiciones a ondas radiales no amenazan con dañar la salud de los seres humanos siempre y cuando se mantengan por debajo de los límites recomendados.

No existe ningún argumento ni de parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni de la Comisión Internacional de Protección Contra las Radiaciones no Ionizantes (ICNIRP), que demuestre que existan casos que superen la normativa y afecten perjudicialmente la salud.

Sin embargo, resulta aún más preocupante que el posible daño que pueda ocasionar la emisión de ondas electromagnéticas, el desconocimiento que conlleva a que las personas se dejan llevar por falsas noticias, lo que si resulta hasta el momento inclusive más perjudicial que el propio fantasma del 5G.


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