Paraguay ya tiene un “investment grade” geopolítico

Victor Raúl Benítez González
@victoraulb

Sergio Daniel Sapena Pastor
@sergio_sapena

Club de Ideas

Tenemos una idea. La identidad que los paraguayos tengan de sí mismos, en la nueva geopolítica pandémica, es fundamental para aprovechar el momento y asegurar la reactivación.  Saber quiénes son los paraguayos en el nuevo escenario mundial, de guerra comercial entre China y los Estados Unidos, determinará la Visión para un futuro grandioso.  Los vaticinios más sólidos sobre el futuro económico del mundo y también de la región, destacan al Paraguay por encima de los demás países de la región, como un ejemplo de solidez financiera y económica, y por supuesto sanitaria, para hacer frente a la pandemia del COVID-19 y encarar la recuperación con mayor musculatura que sus vecinos.

Estas conclusiones y menciones parecerán sorprendentes para algunos, e improbables para otros, pero ha logrado colocarnos en un sitial en el mundo, que, a nuestro criterio, lo tenemos bien merecido.

Predictibilidad económica

Las políticas de estado con relación a la administración económica del país han logrado en los últimos 17 años una predictibilidad económica envidiable, con respecto a las variables económicas fundamentales: inflación, deuda externa, integración industrial y presión tributaria, todavía baja. Debería subir, pero sin subir las tasas. Esto ha permitido que el país crezca a un ritmo del 4,7% en promedio en ese periodo, destacándose el gran aumento de la inversión pública y de la inversión privada. Esto asegura la rentabilidad de todo tipo de inversión en el Paraguay, sea en el sector primario, secundario o terciario.

Estos resultados se deben en gran medida debido, por una parte, al sector privado, que en el campo obtiene – gracias a la combinación explosiva del sol, la tierra y el agua – un brote de proteína vegetal  con extremada riqueza y rendimiento, por encima de los rendimientos de la región, y a la gran capacidad empresarial que esta logrando una integración productiva con la región y el mundo, exportando además de grandes cantidades de proteína vegetal y animal, productos manufacturados por fábricas instaladas que pertenecen a multinacionales de marca mundial.

Sector Público

Por otra parte, existe un gran esfuerzo del sector publico por mejorar las recaudaciones y la inversión pública, pasando de USD 200 millones anuales a USD 1.200 millones en ese periodo de 17 años aproximadamente, y además a la celosa política conservadora de preservación del valor de la moneda y el control de un solido sistema financiero. Esto ha sido aprovechado por la inversión privada, que, en el campo de la ganadería y la agricultura, ha generado un incremento del patrimonio de 10 veces en los últimos años.

A estas informaciones, que muchos conocerán, se puede agregar algunas que tal vez no sean muy conocidas, pero que se han tenido en cuenta para colocar al Paraguay en la mención de ser hoy el mejor aliado del Gobierno de los Estados Unidos en América del Sur. Sobre esto ya hemos escrito en anteriores ocasiones. Es un ¨investment grade¨ geopolítico que debemos rentabilizar.

Ciclos Económicos

Los ciclos económicos en el mundo han durado alrededor de 50 años en promedio en el pasado, y el inicio del último ciclo al final de la segunda guerra mundial, que ha consolidado la posición de las nuevas potencias en el mundo, estaría llegando a su fin, en especial en lo que se refiere a la economía que obtiene ganancias por la corriente financiera, las bolsas mundiales y los activos financieros.

Este aceleramiento de un nuevo ciclo ha sido involuntario, es decir, provocado por una fuerza externa al hombre. Es el resultado del ataque de un virus que ha cerrado la economía en algunos países hasta en un 50%, haciendo que las fuerzas de la producción disminuyan su oferta debido a la caída abrupta en la demanda, motivada por el confinamiento de las personas alrededor del mundo. Supresión de producción y supresión de horas de consumo.

En los últimos 40 años, ante cualquier crisis económica, los bancos centrales, liderados por la Reserva Federal de los Estados Unidos, habían decidido rebajar las tasas de interés y entregar dinero barato a las empresas para reactivar la economía.  Esta misma política es la que se ha decidido implementar también en esta crisis económica provocada por la pandemia del COVID 19, con la diferencia de que en las ultimas crisis había solamente una crisis motivada por la demanda, y hoy la crisis compromete también a la oferta. Es sobre todo de oferta, de supresión de horas laborales y de prohibición del acceso al trabajo a un montón de gente: por la edad, por enfermedades preexistentes, etc.

Estas políticas de entregar dinero barato a las empresas a través de los bancos, no ha dado todo el resultado esperado en el pasado, debido a que la mayor parte de ese dinero, ha sido destinado a la compra de acciones, bonos y títulos de empresas y del gobierno, inflando artificialmente sus valores y además, lo que es sumamente peligroso, haciendo que la rentabilidad de los fondos de largo plazo hayan disminuido al punto de ¨zero¨, en términos reales, en algunos casos.

Ganadores y Perdedores

Así como hay perdedores en toda crisis, también hay ganadores, en este caso podríamos decir que el nuevo ciclo económico seria el de la economía real, de la producción, de la inversión física, y no de la inversión financiera.

Estas son buenas noticas para países como el Paraguay, donde la industria es incipiente y con una alta rentabilidad, por lo que inversiones de capital en tecnología e infraestructura ofrecen al mundo un negocio sostenible, más aún ahora, que las nuevas políticas comerciales, incluirán la relocalización de industrias desde países lejanos como China, a países con mercados más cercanos y regionales, impulsando la provisión local o regional.

Se está esperando la mayor migración masiva de capitales en la historia de la humanidad, desde el Asia, de nuevo hacia occidente. Y en ese regreso a casa, el Paraguay tiene todas las de ganar. El 70 % de la producción china es de multinacionales occidentales, en alianzas con el gigante asiático. Se estima que el 30 % de este 70 %, va a salir inmediatamente en los próximos 36 meses.

Conclusión

La carta del Presidente de los Estados Unidos dirigida al gobierno del Paraguay es un reconocimiento y un diploma. Es un reconocimiento de ejemplo para el mundo de una nación que demuestra una gran destreza para administrar la crisis de la pandemia, en términos de fortaleza macroeconómica y sanitaria. A pesar de los sesgos de transparencia y la débil infraestructura de salud, pocos contagios y pocos decesos. El Paraguay es uno de los pocos 17 países que no tienen ninguna relación diplomática y política con la República Popular China, y que acompañan la política norteamericana de apoyar a República de Taiwán en su búsqueda de independencia de China.  Esta situación política, nos genera un alto costo económico, debido al enorme déficit comercial con China, que importa apenas USD 200 millones al año en forma directa y vende al Paraguay por lo menos USD 4.0000 millones, para lo cual solicitaremos al gobierno norteamericano impulsar los acuerdos comerciales y de inversiones para compensar este gran déficit comercial.

La estrategia es de dos vías: por el lado de ida, es decir de exportación, acordamos la venta de nuestra producción de proteína vegetal y animal a precios del mercado de China, para apoyar el cumplimiento de los compromisos agrícolas del acuerdo comercial USA-China, que es el 70% del mismo, y por el lado de vuelta, es decir, de la importación de bienes de capital, en especial la industria automotriz, que no logra generar ganancias en América Latina hace décadas. Estamos en camino. Y así, ya da gusto.