Abdo regresa embajada en Israel a Tel Aviv

El País
España

 

Apenas cuatro meses después de haber trasladado su Embajada en Israel a Jerusalén, Paraguay ha ordenado restablecer en Tel Aviv la sede de su legación diplomática. El presidente paraguayo, Mario Abdo, que tomó posesión el mes pasado, revierte así la decisión adoptada por su predecesor, Horacio Cartes, en la etapa ­final de su mandato. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, decretó poco después el cierre de la Embajada del Estado judío en Asunción.

El canciller paraguayo, Luis Alberto Castiglioni, precisó al anunciar la medida que su país vuelve a ser “respetuoso con el derecho internacional” tras la decisión “visceral y sin fundamento” de Cartes.

En un comunicado del Ministerio de Exteriores, Israel advirtió de que contemplaba “con gran gravedad la inusual decisión de Paraguay, que tensa las relaciones entre ambos países”. El embajador israelí en Asunción ha recibido la orden de regresar al Estado hebreo.

Paraguay fue el tercer país en trasladar su sede diplomática a la Ciudad Santa, después de EEUU y Guatemala, el pasado mes de mayo. Desde entonces ningún otro Estado ha secundado los pasos del presidente Trump, quien reconoció Jerusalén como capital de Israel a ­nales de 2017. Hasta ese momento regía un consenso internacional unánime para localizar las embajadas en Tel Aviv.

Ivanka Trump, hija del presidente de EEUU, junto a su esposo, Jared Kushner —asesor especial de la Casa Blanca para el conflicto en Oriente Próximo—, estuvieron presentes en el acto de apertura de la representación diplomática en un antiguo edifi­cio consular norteamericano situado al sur de Jerusalén.

Los presidentes de Guatemala, Jimmy Morales, y el paraguayo Cartes asistieron también a la inauguración de las nuevas sedes en o­ficinas de un parque tecnológico de la periferia jerosolimitana cedidas por el Gobierno.

Tras la creación de Israel Jerusalén debía contar, según Naciones Unidas, con un estatuto internacional. En la guerra librada entre 1948 y 1949 con varios países árabes, la ciudad quedó dividida en un sector occidental, que el Gobierno hebreo declaró su capital, y otro oriental, con población palestina y bajo control jordano. El Ejército israelí ocupó en 1967 Jerusalén Este —que incluye la Ciudad Vieja y los santos lugares de las tres religiones monoteístas—, y la Kneset (Parlamento) lo anexionó en 1980, en una decisión que no tuvo reconocimiento en el resto del mundo.

La comunidad internacional sostiene que el estatuto ­final sobre la Ciudad Santa debe ser aprobado dentro de un acuerdo de paz definitivo entre israelíes y palestinos.

DestacadoembajadaisraelMario Abdo Benítez