Seguimos débiles en política antilavado

El Paraguay sigue sien­do, en América Latina, el país con mayor nivel de riesgo dentro del ín­dice de Basilea caracte­rizado por la sigla ALD/ CFT: antilavado de di­nero y financiación del terrorismo.

Se trata de un territorio altamente peligroso del cual no hemos podido aún salir en forma satisfactoria. ¿Qué factores mide este índice? Según el Insti­tuto de Gobernanza de Basilea, los cinco prin­cipales son: Regulación de blanqueo según las recomendaciones del Grupo de Acción Fi­nanciera (GAFI); índice de corrupción según el ranking de Transpa­rencia Internacional; estándares financieros, entre ellos, el doing business del Banco Mundial, el índice de transparencia corpora­tiva, la fortaleza de las auditorías, regulación del mercado de valores y del sector financiero; apertura en políticas públicas, acceso al presupuesto general; vigencia del estado de derecho, en especial libertad de prensa y fortaleza institucional. Aunque en algunos ítems hemos avanzado, en otros hay atraso y estancamiento.

Eso nos mantiene en un podio que compartimos con países como Uganda, Guinea Bissau o Mali, economías margina­les y sin estructura financiera sostenible. “Cabe señalar que el objetivo principal –dice el informe 2017 del IGB- no es clasificar a los países en compara­ción entre sí, sino que busca proporcionar una visión general del nivel de riesgo de un país y servir como un sólido punto de partida para examinar el progreso en el tiempo”.

Ese progreso, en muchos aspectos, es inexistente y, en no pocos casos, un franco retroceso. En cuanto a la fortaleza de las auditorías, la resis­tencia a aceptar la su­pervisión de los fondos mutuales es un punto negro, faceta en la que se destaca por mérito propio el Senado, lo cual agrega un plus de debilidad institucional nada despreciable.

Editorial