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Keynesianismo recalentado

 
 
 

Si todo lo que tiene el Gobierno para reactivar la economía es aumentar el gasto de capital en obras públicas, estamos en apuros. ¿Por qué? Porque en el siglo de la tecnolo­gía robotizada, emplear mano de obra masiva es perfumar el muerto, crear empleo no necesario que podría fácilmente ser reemplazado por procesos maquinizados. Se dirá que el objetivo es precisamente ese, generar puestos de trabajo entre los cuales repartir salarios que dinamizarán el consumo y ayudarán a mover la economía.

John Maynard Keynes redivi­vo. Solo que Keynes fue una respuesta al crack de 1929, cuando la economía norteamericana colapsó y sumió al mundo en la gran depresión. Casi un siglo más tarde, las cosas han cambiado un poquito. Hoy sirve de bien poco “cavar zanjas por cuenta del Gobierno y volver a taparlas” para dar la idea de que hay trabajo. La so­ciedad se ha complejizado, las habilidades requeridas van por otros andariveles y la demanda está poniendo en apuros a los sistemas educativos clásicos. Hacer rutas está muy bien porque son altamente necesarias.