“Cambiar la mente cuando los hechos cambian”

Son más de 170 los jefes de Estado que se expresan a través de las redes sociales. El primer Papa en hacerlo fue Benedicto XVI en junio de 2011.

Pudo haber sido una tra­gedia. El avión de Aero­méxico con 103 ocupan­tes se estrelló a poco de despegar. Los primeros datos decían que no había muertos. En medio de la incredulidad general, la demanda de detalles era abrumadora. La compa­ñía hizo su anuncio di­ciendo: “Más detalles los iremos dando en nuestra cuenta de Twitter”.

Nada de reuniones de prensa ni de comunica­dos oficiales. Directo, expeditivo y puenteando a los medios tradiciona­les, comunicar a través de las redes sociales se está haciendo rutinario.

El más célebre de todos los twitteros, Donald Trump, declara guerras, condena regímenes y anuncia medidas extre­mas con twitts desopi­lantes y estremecedores.

Son ya más de 170 los jefes de Estado que desde unas 800 cuentas se expresan de diversas formas. El primer Papa en hacerlo fue Benedic­to XVI, quien en junio de 2011 inauguraba su cuenta www.news.va con un “alabado sea Nuestro Señor Jesucristo. Con mis oraciones y bendi­ciones”. La catarata fue indetenible. Juan Manuel Santos twitteaba un gol de Colombia para cuatro millones de seguidores.

El más popular es Barack Obama, con 74 millones, seguido por el Papa Fran­cisco con 28 millones. Mauricio Macri rompió el molde ofreciendo una in­esperada rueda de prensa por Instagram , que tiene unos 400 millones de usuarios. Fue un toma y daca inédito que puso en guardia al periodismo de planta acostumbrado a las conferencias pac­tadas y a los corralitos circunstanciales. Tan rápido va esto que en los ambientes acadé­micos ya se habla de la “twiplomacy”, algo así como la “diplomacia del twitter”. ¿Vertiginoso? Atribuyen a J.M.Keynes, uno de los economistas más influyentes del siglo XX, haber dicho: “Cuando los hechos cambian, yo cambio mi mente. Y Ud, ¿qué hace?”.

Las redes sociales están respondiendo este aserto.

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