Seguros – Diario 5dias https://www.5dias.com.py El Diario con la mejor información económica, para lectores influyentes #Paraguay. Fri, 16 Nov 2018 13:52:03 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.7.3 El derecho de rescindir el contrato de seguros https://www.5dias.com.py/el-derecho-de-rescindir-el-contrato-de-seguros/ Thu, 15 Nov 2018 10:52:38 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=137388 Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

El Contrato de Seguros por naturaleza es un contrato de duración y su extinción es por esencia el cumplimiento del plazo acordado por las partes que se presume es de un año. (Artículo 1561 Código Civil). Por tanto, y salvo pacto en contrario, el contrato se extingue a las veinte y cuatro horas del último día del plazo establecido.

Además del cumplimiento del plazo, puede extinguirse el contrato también por la desaparición del interés asegurado. Por ejemplo, el fin del viaje en un seguro de transporte, la pérdida total del bien a consecuencia de un siniestro en el seguro de automóviles o la muerte del titular en los seguros de vida.

Pero existe otra razón de extinción “no natural”  cuál es,  la rescisión  unilateral del contrato, por cualquiera de las partes antes del cumplimiento del plazo natural de un año.

Así, en el Contrato de Seguros y específicamente en los seguros no vida,  existe la posibilidad de que tanto el asegurador como el asegurado puedan, unilateralmente, dar por terminado el contrato  sin expresar causa. “…si el asegurador ejerce esta facultad, deberá dar un preaviso no menor de quince días y rembolsar la prima proporcional por el plazo no corrido. Si el asegurado opta por la rescisión, el asegurador tendrá derecho a la prima devengada por el tiempo trascurrido, según las tarifas de corto plazo…” (Articulo 1562 Código Civil).

Aquí debe tenerse en cuenta que la rescisión implica una culminación anticipada del contrato de seguros, o sea que se produce un normal desequilibrio entre las obligaciones de las partes y particularmente en lo que respecta al costo del seguro,  donde puede ocurrir confusiones para el asegurado ya que por un lado está el periodo de vigencia ya transcurrido donde el riesgo estuvo cubierto  – hasta el momento de la rescisión –  y la devolución del asegurador de la prima pagada por  el asegurado por el plazo no corrido o no utilizado, es decir, la prima se devolverá a prorrata temporis, esto es, en forma proporcional por los días que faltan para concluir el año de vigencia del seguro.  La particularidad se da en que,  si el asegurado solicita la rescisión, el asegurador tiene derecho a la aplicación a su favor de un “recargo” o llamado cálculo o tarifa de corto plazo establecida en una tabla técnica donde el cálculo final  de la devolución de prima, difiere del tradicional cálculo proporcional.

Esta tarifa de corto plazo tiene un recargo en razón de que existe agravación por concentración del riesgo en el tiempo ya que  las primas de seguros de daños se calculan por períodos anuales. Al permitir que el asegurador retenga para sí una cantidad mayor de la prima cobrada,  mediante la aplicación de la tarifa de seguros a corto plazo, la norma pretende así resarcirlo de los gastos en que ha incurrido en la inspección del riesgo, en la emisión de la póliza, en los costos administrativos, en su registro contable, documentos, formularios, equipos, instrumentos de trabajo etc.

Se trata sin duda de una penalidad para el asegurado que puso fin, intempestivamente el contrato,  y una compensación para el asegurador por dichos gastos incurridos, lográndose así,  técnicamente  un equilibrio en donde las partes quedan,  en el mismo estado que tenían antes de celebrarse el contrato que se ha rescindido.

En la práctica, el proceso transcurre por simple nota manifestando la voluntad de rescindir y comunicada a la otra parte en donde, compete al asegurador realizar los cálculos finales de la rescisión y posteriormente las partes proceden a la reposición y ajuste de los saldos si los hubiere.

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El contrato de reaseguro https://www.5dias.com.py/el-contrato-de-reaseguro/ Tue, 13 Nov 2018 10:57:10 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=137153 El reaseguro es un contrato donde el reasegurador se obliga a reembolsar al asegurador aquellas erogaciones realizadas por este de acuerdo a las estipulaciones del contrato y los límites establecidos en el mismo,  a cambio de una cesión de primas a su favor. Es  decir que el asegurador decide “participar” con el reasegurador de los riesgos  que asume,  reteniendo una porción menor y transfiriendo la porción mayor al reasegurador conformado generalmente por  solidas empresas que asumen esa porción del riesgo y que a su vez pueden hacer una retrocesión en otro reasegurador lo que no pueden o desean retener produciéndose así una verdadera “dispersión” del riesgo en una amplia red global lo que permite asegurar grandes riesgos y afrontar las peores catástrofes siniestrales  alrededor del mundo. La relación contractual es pues entre asegurador y reasegurador o denominado también reasegurado y reasegurador o cedente y cesionario.  Primero debemos partir que la relación entre ambas instituciones se basamenta en la buena fe. Constituye un principio universal en este campo en donde existe un “pacto de confianza” donde el reasegurador confía en el asegurador cedente la transferencia de la prima y la gestión y liquidación del siniestro y por el asegurador la cobertura de los riesgos expuestos cedido al reasegurador.

Otro principio es el follow the fortunes o “seguir la fortuna”, por el cual simplemente que el destino del reasegurador sigue el destino del reasegurado en lo que respecta a los siniestros. Si bien se establecen disposiciones en las condiciones de cobertura, en caso de duda en la interpretación de tal o cual cobertura, prevalece este principio.

En los contratos llamados “automáticos” celebrados entre reasegurador y asegurador,  la obligación nace en virtud de las clausulas establecidas en los mismos donde se presentan los riesgos cubiertos, limites, costos, capacidades, y exclusiones. En los contratos llamados  “facultativos”, la obligación nace a partir del llamado Slip de cobertura o Carta de Cobertura. Constituye un cuasi-contrato donde las partes establecen las condiciones de co

bertura del riesgo específico a cubrir y tiene la misma vigencia de la póliza original emitida a favor del asegurado. Se denomina así porque el reasegurador puede rechazar el riesgo ofrecido. Si acepta se perfecciona el contrato y a partir de allí comienza sus efectos, es decir responderá por los siniestros acaecidos en la medida del plan de cesión propuesto.

Lo cierto es que la relación entre reasegurador y asegurador transcurre a partir del principio de la autonomía de la voluntad , expresado en un tratado de reaseguro que es un documento contractual que contiene los criterios de determinación de los riesgos a reasegurar, su porción de cesión al reasegurador y las condiciones de la misma. El asegurador se compromete a ceder las primas en un plazo indicado y dependiendo del tipo de contrato a remitir la información correspondiente.

El tratado de reaseguro tiene casi las mismas características  de cualquier contrato de seguro, es  consensual, bilateral, oneroso,  aleatorio y de adhesión con condicio

nes pre-dispuestas  por el reasegurador. Las cuentas reciprocas se contabilizan como “cuenta corriente”, compensando las “primas cedidas” con los “siniestros a recuperar”, ambas partidas liquidables en periodos de tiempos establecidos en el contrato.

Finalmente, el contrato celebrado con el reasegurador es quizás la operación más compleja e importante que tiene toda aseguradora. Por ello,  la Superintendencia de Seguros ejerce un estricto control sobre los contratos de reaseguro celebrados, a través de Resoluciones específicas, siendo la más reciente la Resolución SS.SG. N°. 179/17 donde establece las “Normas de Gestión del Reaseguro”, normando por ejemplo, la manera de inscripción del reasegurador; las documentaciones respaldatorias; la jurisdicción en caso de conflictos; la calificación mínima requerida para las reaseguradoras; los requisitos para las corredoras de reaseguro que intervienen entre otras normativas tendientes a preservar los intereses del asegurado como usuario final del seguro.

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El seguro de vida… una previsión https://www.5dias.com.py/el-seguro-de-vida-una-prevision-2/ Fri, 09 Nov 2018 11:01:49 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=136947 Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

En el contrato de seguro la obligación de la aseguradora transcurre en “…indemnizar un daño causado por un acontecimiento incierto, o a suministrar una prestación al producirse un evento relacionado con la vida humana…” (Art. 1546 Código Civil).

El riesgo es el elemento que da lugar a la existencia del contrato de seguros. Deviene de la incertidumbre es decir un acontecimiento incierto y futuro, que puede o no llegar a suceder, por ello se habla de la aleatoriedad como característica de ese contrato. Es decir, se pacta recíprocamente que las ventajas o pérdidas para ambas partes contratantes o solamente para una de ellas, dependen de un acontecimiento incierto; no es el contrato, obsérvese bien,  lo que depende del acontecimiento incierto, sino sólo las ventajas o pérdidas que una o ambas partes esperan derivar de él,  estas ventajas quedan sometidas a la eventualidad de ese acontecimiento y por eso son inciertas y no pueden ser apreciadas por las partes al tiempo de la celebración del contrato.

El seguro de vida representa, desde todo punto de vista, un acto de previsión ante esa incertidumbre. Nació de la mutualidad de grupos de personas en las que, la pérdida del principal otorgaba un beneficio para el “superviviente” a través del aporte mancomunado de una masa que dispersaba la dadiva entre los aportantes lográndose así una perfecta solidaridad.

No hay duda alguna que, la falta del principal por un hecho imprevisto o que aun previsto, inevitable, puede desequilibrar los más prudentes cálculos de gastos de una familia y donde el ahorro muchas veces resulta impracticable por la falta de cultura de la previsión o un lujo cuando las necesidades están por encima de cualquier ingreso. El seguro de vida surge así como una solución, una protección y un beneficio para la familia, que ante la ausencia del principal, permite neutralizar de una manera cierta y oportuna los efectos de eventualidades cuyas consecuencias son incalculables. Por su medio creamos un capital, mediante el pago de un importe por demás económico y muchas veces insignificante llamado prima respaldado por un contrato y cuya tarifa está establecida principalmente en función a la edad. En sus formas actuales, el seguro de vida abarca otras eventualidades, como ser la incapacidad permanente o temporal por accidente, el anticipo del capital ante la detección de enfermedades graves, la doble indemnización por accidente entre otros; riesgos estos que se combinan en un solo contrato, que lo hacen más tangible para cualquier asegurado.

No obstante, las bases técnicas para la explotación del seguro de vida, establecen límites de edad para la posible realización del contrato de seguro, que oscilan entre sesenta y cinco y setenta años en la persona cuya vida se asegura, en tanto los exámenes médicos son requisitos indispensables requeridos en capitales más elevados que tienen muchas veces influencia en el costo.

Una modalidad que conocemos bastante constituyen los seguros de vida de cancelación de deudas, en donde la entidad financiera o crediticia, cede a la aseguradora el riesgo, para que, en caso de fallecimiento del deudor,  dicho capital no sea afectado a los herederos legales. Se produce así una doble función: por un lado, permite a la entidad recuperar su crédito y por otro evita que los sucesores asuman esa deuda. Esa es la finalidad cuando autorizamos a dichas entidades, el costo del seguro. El seguro de vida entonces, una solución… una inversión…UNA PREVISION.

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FIDES pide que la legislación no dé ventajas https://www.5dias.com.py/fides-pide-que-la-legislacion-no-de-ventajas/ Fri, 02 Nov 2018 18:37:51 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=136521 inese.es

La ciudad de Pana­má’, redactada en su última asam­blea, en la que fija la posición del organismo respecto a los cambios tecnológicos y la legisla­ción que debería introdu­cirse en interés tanto de los consumidores, evitan­do la “sobreprotección”, como de las asegurado­ras, en este caso, “con el menor impacto posible en su estructura de cos­tos”. A este respecto, la declaración señala que “es imprescindible que la re­gulación tenga en cuenta que la actividad realizada por todas las aseguradoras (tradicionales e ‘insur­tech’) deben tener las mis­mas reglas”.

‘DECLARACIÓN DE LA CIUDAD DE PANAMÁ’:

“Uno de los objetivos prin­cipales de la Federación Interamericana de Empre­sas de Seguros (FIDES) es estimular el desarrollo del seguro y el reaseguro pri­vado.

Sus organizaciones miem­bros reconocen que una

industria de seguros só­lida es un aliado estraté­gico del crecimiento, la productividad y promotor del estado de derecho de nuestras economías.

Adicionalmente el sector asegurador es un actor indispensable del desa­rrollo económico y social de los países, al propor­cionar instrumentos de protección que tienen el potencial de transformar una economía de forma transversal y efectiva, al promover el ahorro y la inversión y fomentar un desarrollo sostenido de la industria, el comercio y las personas.

En el presente nos en­contramos frente a una revolución tecnológica que determinará cambios disruptivos en todos los procesos de producción y de vinculación de los consumidores con los pro­veedores de bienes y ser­vicios. Las personas viven conectadas permanente­mente a través de sus ce­lulares e internet y están cambiando radicalmente su manera de adquirir bie­nes y servicios.

La innovación tecnológica es una herramienta que hace más eficientes los procesos de las entidades aseguradoras, generando mejores productos para los asegurados y una me­jora en la prestación de sus servicios en calidad y tiempo.

Es necesario que las aseguradoras se ajusten razonablemente a las expectativas y requeri­mientos de los consu­midores en la era digi­tal, generando nuevas formas de relacionarse a fin de sobrevivir exito­samente en esta época de profundos cambios. Los consumidores así lo exigen. Quien no en­tienda este proceso co­rre el riesgo de quedar afuera del sistema.

No caben dudas que se necesita regular. La regu­lación debería adecuarse a los cambios tecnoló­gicos protegiendo a los consumidores y a las ase­guradoras con el menor impacto posible en su estructura de costos. Las nuevas normas deberían basarse en la prudencia y un correcto equilibrio que promueva la incorpo­ración de nuevas tecnolo­gías y contemple a la vez los requerimientos de los consumidores y las ase­guradoras, protegiéndolos adecuadamente.

Una protección adecua­da del consumidor im­plica que el mismo sea consultado a fin de co­nocer sus expectativas, necesidades y actitudes futuras, sin subesti­mar sus habilidades y capacidades de cubrir sus riesgos y comprar adecuadamente sus se­guros. Uno de los peores riesgos que afronta­mos todos los actores del seguro es que una eventual sobreprotec­ción al consumidor im­pida la incorporación de nuevas tecnologías estimulando el ingreso de competidores fuera del ámbito asegurador y por ende no regulados ni controlados.

Es imprescindible que la regulación tenga en cuen­ta que la actividad reali­zada por todas las asegu­radoras (tradicionales e insurtech) deben tener las mismas reglas. Es decir, no se tendría que estable­cer una regulación más flexible para los nuevos operadores, sino adaptar la existente para todos, respetando el principio de “a actividad igual, regula­ción igual”. Los asegura­dores que ya operan en el mercado han de tener ac­ceso a cualquier nueva po­sibilidad que se abra para los nuevos aseguradores. Es fundamental que a ni­vel global se armonice la regulación a este respecto, dada la porosidad de los medios digitales.

Los reguladores deberían aprovechar la innovación para eliminar muchos requerimientos formales que impiden una rápida adaptación de las ase­guradoras a las nuevas tecnologías y a los deseos de sus clientes. La exigen­cia de entrega de docu­mentación en papel a los asegurados o a la propia supervisión o requerir fir­mas manuscritas en docu­mentos, son sólo ejemplos de tales requerimientos formales.

Por otra parte, los regula­dores deberían favorecer el acceso de los asegura­dores a fuentes de datos y plataformas abiertas. Es el mejor modo de garanti­zar que nuestra oferta de productos se adapte cada vez más a las necesidades de los clientes y que sea eficiente en términos de acceso al servicio de segu­ros por parte de los ciuda­danos.

La Federación Interame­ricana de Empresas de Seguros (FIDES), en su Asamblea General rea­lizada en la ciudad de Panamá, reconoce que la regulación de la incorpo­ración de tecnología es necesaria y que su elaboración resulta compleja. Por ello, se requiere un dialogo permanente con los reguladores y un alto grado de consenso a fin de atravesar con éxito este desafiante periodo, en el cual se está generando un nuevo y desconocido escenario económico y so­cial. Este dialogo posibili­tará la mejor regulación posible, que nos permita a todos los actores desarro­llarnos en medio de estos cambios disruptivos a la vez que proteja adecuada­mente a los consumidores y a las aseguradoras.

Sin accionistas que arriesguen su capital no existirían las aseguradoras y sin ellas no existiría el merca­do de seguros ni ninguno de sus actores.

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El Reaseguro. La solvencia por excelencia https://www.5dias.com.py/el-reaseguro-la-solvencia-por-excelencia/ Thu, 25 Oct 2018 11:40:07 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=135688 Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

Históricamente, las normas jurídicas de origen no anglosajón  se han ocupado muy poco acerca de la figura del “reaseguro”. Nuestro Código Civil,  de 149 artículos que comprende el Contrato de Seguros, solo tres hacen referencia al reaseguro. Esto obligo a recurrir a la doctrina complementaria y a la “práctica común” para conocer, interpretar y aplicar el complejo sistema técnico/contractual sobre el que descansa este instituto, sin el cual ninguna aseguradora podría subsistir.

Su origen es tan antiguo como el seguro mismo, se dice que el primer contrato data hacia el año 1370 en el campo marítimo, pero la evolución de los seguros de incendio lo hizo evolucionar a tal punto que se extendió a todos los riesgos que comprende la industria del seguro, con bases sumamente técnicas y modernas que se hallan regulados en complejos contratos celebrados entre el asegurador y el reasegurador donde se perfecciona la relación entre ambos.

Así, desde un punto de vista “jurídico” es un contrato donde el reasegurador se obliga a reembolsar al asegurador aquellas erogaciones realizadas por este de acuerdo a las estipulaciones del contrato y los límites establecidos en el a cambio de una cesión de primas a su favor. Y desde un punto de vista “técnico” se puede decir que el asegurador decide “compartir” con el reasegurador los riesgos  asumidos reteniendo una porción menor y transfiriendo la porción mayor al reasegurador conformado generalmente por  solidas organizaciones que asumen ese riesgo y que a su vez pueden ceder en otro reasegurador lo que no pueden o desean retener produciéndose así una verdadera “dispersión” del riesgo en una amplia red global lo que permite – por ejemplo – que grandes catástrofes mundiales producto de la naturaleza y la ferocidad del clima puedan afrontar las aseguradoras y reaseguradoras en un perfecto equilibrio técnico y financiero.

El artículo 1693 de nuestro Código Civil expresa: “…El asegurador puede a su vez asegurar los riesgos asumidos, pero es el único obligado respecto al tomador del seguro…”. Al mencionar “el único obligado” aclara que, el reasegurador no tiene relación con el tomador o asegurado. El que se obliga es el asegurador con respecto al asegurado y este último “…carece de acción contra el reasegurador…” (Articulo 1694 Código Civil). Tampoco tiene acción alguna contra el reasegurador  el “tercero damnificado” derivado de un seguro de responsabilidad civil, es decir este último solo puede dirigir su reclamo al asegurado y “citar el garantía” al asegurador pero nunca contra el reasegurador.

La única excepción – si se le puede llamar así – , se da en el caso de la liquidación voluntaria o forzosa del asegurador donde tampoco hay acción directa pero si un privilegio especial a favor de los asegurados donde del resultado de las compensaciones de cuentas entre el asegurador y el reasegurador, el saldo acreedor que arroje esta cuenta tendrán los asegurados un privilegio especial, es decir un pago con preferencia de los demás acreedores.

El tipo de contrato entre el asegurador y el reasegurador dependerá de muchos factores, y para hacerlo fácil su comprensión, dependerá de la capacidad máxima que puede soportar la compañía de seguros sin poner en peligro su patrimonio y  el equilibrio de sus operaciones como consecuencia de los siniestros que afecten los riesgos asegurados. Para ello las estadísticas del asegurador será la base sobre el cual será definido el tipo de contrato, que en la práctica se denominan proporcionales  o no proporcionales. En el primer caso el reasegurador participa de la prima y de los siniestros en la proporción definida en el contrato. Por ejemplo: el asegurador retiene el 20% y cede al reasegurador el 80%.  En el segundo el reasegurador participa en los siniestros solo cuando el siniestro supere un determinado importe y es llamado también exceso de perdida. Por ejemplo: el reasegurador participa de los siniestros que superen U$S. 50.000, reteniendo el asegurador hasta este monto.

Finalmente, podemos afirmar de que no se puede concebir la explotación de la industria aseguradora sin la existencia del reaseguro, es donde opera la verdadera perfección de la transferencia de riesgo y de la solvencia por excelencia.

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La contratación de seguros con empresas no autorizadas https://www.5dias.com.py/135514-2/ Tue, 23 Oct 2018 11:55:53 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=135514 Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

El artículo 5° de la Ley 827/96 “De Seguros” establece que: “ …La Autoridad de Control incluirá en el régimen de esta Ley y estarán sometidos a ella quienes realicen operaciones asimilables al seguro cuando su naturaleza o alcance lo justifiquen…” , en tanto toda su Sección II y III hacen referencia a los requisitos para constituirse en una “empresa autorizada” entre los que citamos; a) Que esté constituido legalmente, es decir de acuerdo a las leyes generales y las disposiciones específicas de esta Ley; b) Que tenga por objetivo exclusivo efectuar operaciones de seguro; c) Que aporte el capital mínimo, c) Que sus organizadores y autoridades no tengan inhabilidades legales y d) Que se ajusten sus planes o elementos técnicos contractuales a lo establecido en la Ley.

Dicha disposición prohíbe entonces la contratación de seguros “off shore”, es decir con compañías domiciliadas fuera del país, sobre riesgos paraguayos. Es decir que los intereses nacionales podrán ser asegurados indistintamente con aseguradoras paraguayas o con filiales de sociedades extranjeras que operen en seguros en el país y estén debidamente registrados como empresas autorizadas por la Ley 827/96, no así constituidas en el exterior. Esto lógicamente no impide que aseguradoras debidamente radicadas y registradas en el país aseguren intereses extranjeros es decir inversiones extranjeras instaladas en nuestro país. Por Ley N° 888/81 nuestro país  aprueba y ratifica la “Convención Interamericana  sobre Conflictos de Leyes en Materia de Sociedades Mercantiles de 1979”, y que en su Artículo 4° los países se comprometen que: “…Para el ejercicio directo o indirecto de los actos comprendidos en el objeto social de las sociedades mercantiles, éstas quedarán sujetas a la ley del Estado donde los realizaren…”

En el seguro marítimo, tanto del buque en si como de los intereses vinculados al buque, dependerá de la nacionalidad del mismo que en este caso será de acuerdo a la bandera que enarbolan con la cual quedan sujeto a la soberanía de aquel Estado conforme al  artículo 5 de la Ley 269/93 que expresa: “…Las pólizas deberán ser tomadas por los Armadores que operen en la Hidrovía según la legislación del país de registro de la embarcación de la Hidrovía u otras…” Por tanto si es considerado “nacional” desde su inscripción como tal,  estará comprendido dentro  de las obligaciones establecidas en la Ley 827/96. Esto se extiende a los seguros de transporte multimodal sobre bienes que entren o salgan del país,  los seguros deben realizarse donde este la sede o el domicilio del responsable del riesgo y si este tiene su sede en el país debe contratarse con aseguradoras locales debidamente registradas y autorizadas a operar en el país.

En el caso de los seguros de vida, dependerá de la radicación del interés asegurable (la persona), si este radica en el país la ley aplicable es la Ley 827/96 y debe asegurarse con aseguradoras locales debidamente registradas en la Superintendencia de Seguros, en tanto si radica en el exterior podrá optar siempre y cuando las leyes de aquel país de residencia así lo permitan. La Ley 827/96 establece,  “dentro de las atribuciones del órgano de control, la intervención de oficio,  y comprobada la infracción, la aplicación de sanciones sin perjuicio de las acciones civiles y/o penales”  por el incumplimiento de sus disposiciones señalando en su artículo 123, especialmente: “… b) A los que actúen como intermediarios en la contratación de seguros con empresas no autorizadas y e) En general, a las personas naturales o jurídicas, que dentro de las disposiciones de la Ley y sus reglamentaciones, no estén debidamente autorizadas por la Autoridad de Control a realizar tareas dentro del ámbito asegurador del país…”

Así, contratar un seguro del exterior puede resultar atractivo  en materia de costos o de coberturas, sin embargo la legislación paraguaya la prohíbe expresamente, independientemente de los  riesgos que implica litigar en Tribunales del exterior en caso de incumplimiento del asegurador y donde se deberá afrontar el pago de mayores costos, costas y abogados locales.

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Royal busca desprenderse del problema metrobús https://www.5dias.com.py/royal-es-responsable-del-seguro-no-de-la-obra/ Mon, 22 Oct 2018 13:38:38 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=135452 “Royal Seguros tiene una responsabilidad cero, con respecto al pago de la cláusula de fiel cumplimento del metrobús”, expresó el presidente de Royal Seguros, Cesar Marsal.

“La responsabilidad en un 100% la tiene un reasegurador suizo que se llama Swiss Re Corporate Solutions, que está detrás del negocio”, sostuvo.

Indicó que Royal seguros lo único que hace es emitir la póliza por cuenta y orden del reasegurador.

PÓLIZA
“Que Mota Engil no culmine las obras no significa que exista un incumplimiento”, acotó. Resaltó que el mismo tiene que ser dictaminado y debe seguir un proceso administrativo legal para decretar que haya sido un incumplimiento.

“La póliza de fiel cumplimiento de contrato solamente se ejecuta en caso de un incumplimiento, este tiene que ser por parte de Mota Engil o por algo que esté fuera del contrato”, dijo.

Además agregó que el contrato de fiel cumplimiento se ejecuta a pedido del Ministerio de Obras Públicas (MOPC), este debe hacer un pedido formal y dar argumentos del incumplimiento.

 

MONTO
“El monto de la póliza en caso de que se encuentre un incumplimiento es de US$ 5,4 millones”, mencionó.

CALIFICACIÓN
La calificación de riesgo actual de Royal Seguros es de pyBBB Estable, otorgada por la calificadora Riskmétrica.
Por otra parte Juan Carlos Delgadillo, presidente de la Asociación de Aseguradoras dijo que no conoce el contrato de Royal seguros y que no sabe hasta qué punto posee responsabilidad la misma con el metrobús.

ROYAL
La aseguradora creció en utilidad del 2017 al 2018 un 22%, pasó de US$ 552 mil a 671 mil de la misma moneda. Anteriormente, del año 2013 al 2016 la misma poseía pérdidas de hasta US$ 439 mil cuando la calificadora Solventa le otorgaba sus calificaciones.

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La buena fe en el contrato de seguros https://www.5dias.com.py/el-dinero-crece-en-los-arboles-parte-i-2/ Thu, 18 Oct 2018 11:23:03 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=135241 Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

Entre los caracteres que se señalan como propios del contrato de seguro, se dice de él que es un contrato “de buena fe”. Esta afirmación daría lugar a suponer que los demás contratos pueden no ser de buena fe. Pero si se señala especialmente esta calidad en el contrato de seguro, es no solamente porque rigen respecto del mismo las reglas establecidas por el código civil, relativas a los hechos producidos por ignorancia o error o por dolo, sino porque en todos los países, y también en el nuestro, existen reglas especiales que acentúan la exigencia de un consentimiento prestado en perfectas condiciones. El Artículo 1549 del Código Civil, establece, como causa de nulidad del contrato de seguros, la declaración falsa o la reticencia de circunstancias conocidas del asegurado, que aun hechas de buena fe, hubiese impedido el contrato o modificado sus condiciones.

El principio que consagra la disposición transcripta es indiscutible desde el punto de vista teórico, pero bajo su aspecto práctico no está exento de dificultades para su justa aplicación. Para fundar esta norma consagrada especialmente en materia de seguros, se invoca la obligación en que esta el asegurado de declarar todas las circunstancias relativas no sólo al “verdadero estado  de la cosa”, sino de las que se relacionan con el riesgo asumido, que es el sentido en que verdaderamente debe entenderse la disposición, porque el objeto del seguro no son las cosas mismas, sino el riesgo al que se encuentran sometidas, y es también lo que se infiere claramente de las palabras finales del mismo artículo, o sea, las circunstancias que hubiesen “impedido el contrato o modificado sus condiciones”.

Pero precisamente por la característica señalada en la doctrina, de ser un contrato esencialmente de buena fe, esta condición no puede considerarse únicamente con respecto al asegurado, como por una errónea inteligencia del citado Artículo 1549 podría creerse. Sanción tan grave como la de nulidad que la ley impone, y a cuyo respecto la cuestión sólo surgirá, por lo general, cuando el siniestro está ya producido, no puede aplicarse sin un atento examen de los hechos y una justa apreciación del texto legal.

Desde luego, debe tenerse bien presente que la falsa declaración o la reticencia solo puede ser “de circunstancias conocidas del asegurado”, pero aun así, dichas circunstancias deben ser tales que “si el asegurador hubiese sido cerciorado” habrían “impedido el contrato o modificado sus condiciones”. Con toda claridad, resulta así que la buena fe que la ley quiere, debe ser recíproca e igual entre las partes, y no reducirse únicamente al asegurado. Y aún puede afirmarse que esa buena fe debe todavía ser mayor en el asegurador, que es el contratante que sabe cuáles son las circunstancias que, dentro de la técnica del seguro, pueden alterar las condiciones del contrato o impedir su celebración, en tanto que el asegurado puede muy bien no atribuirles trascendencia alguna.

Otro aspecto de esta misma cuestión relativa a la buena fe en el contrato de seguro, se refiere, no ya al tiempo anterior a la contratación, y a las condiciones en que se presta el consentimiento, sino al tiempo subsiguiente, mientras el riesgo corre y el siniestro no se ha producido todavía. Tanto el asegurado como el asegurador pueden llegar a tener noticia de circunstancias que, como dice la ley, a juicio de peritos, “habrían impedido el contrato o modificado sus condiciones”. También en este caso, y ya se trate de circunstancias anteriores al contrato llegadas a conocimiento de las partes con posterioridad a su celebración, o de circunstancias sobrevinientes después de estar aquél en vigencia, es el asegurador quien esta en mejores condiciones de apreciar si ellas implican una alteración en las condiciones del riesgo.

Para una y otra de estas dos situaciones, si el asegurador conoce o debe conocer esas circunstancias, a la par que el asegurado, no podría atribuirse a éste una reticencia que tuviera por efecto la nulidad a que el Art. 1546 se refiere.

En síntesis, y en líneas generales, debe concluirse, pues, en el estado actual de la explotación del seguro, que la reticencia como causa de nulidad del contrato, y como aspecto esencial de la buena fe que como característica se la señala, depende del examen de las circunstancias de hecho, y de la situación en que una de las partes pudiere estar para tener conocimiento de tales circunstancias; y sólo podría declararse la nulidad, a condición de que sea el asegurado quien las ha conocido, y no el asegurador. Y a condición también de que ellas pudieran alterar las condiciones del contrato o impedir su realización.

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Seguridad Seguros fortalece su tendencia https://www.5dias.com.py/seguridad-seguros-fortalece-su-tendencia/ Mon, 15 Oct 2018 11:51:33 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=134926 La empresa califica­dora de riesgos Sol­venta, publicó un informe de la em­presa Seguridad SA Com­pañía de Seguros en donde se destaca el aumento en su tendencia de estable a fuerte y mantuvo su califi­cación en pyA+.

Seguridad Seguros, actual­mente opera en los rubros de vida y patrimoniales, principalmente en las secciones de seguros para automóviles (45%) y vida (18%). En las pólizas de vida se tienen alianzas comer­ciales con entidades finan­cieras y cooperativas.

La calificadora de ries­gos fundamenta la me­jora en la tendencia de la compañía citando el desempeño técnico de la aseguradora, así como el importante soporte de los reaseguros inter­nacionales con relación directa, que le otorgan amplias capacidades de suscripción de riesgos.

Actualmente la empresa ocupa la séptima posición entre 35 compañías de seguros, pero su partici­pación dentro del sistema ha disminuido levemente entre el 2016 y 2018 (4,9% vs 4,5%).

En cuanto a la produc­ción de primas, han refle­jado un aumento de 8% en comparación al 9% registrado en el sistema, producto del adecuado crecimiento en las sec­ciones de vida (+75%), automóviles (+4%) y ries­gos varios (+37%).

Tras el cierre de ejercicio, se notó un aumento del 24% en siniestros netos ocurri­dos, así como una mejora en sus ratios de eficiencia operativa, que le ha permi­tido obtener un resultado técnico de US$ 693.966 a junio de 2018, representan­do un incremento del 5% con relación al año anterior.

DESEMPEÑO

Por otro lado, los ingresos por inversiones crecieron un 96% entre el periodo de junio 2016 y el 2018, explicado principalmente por ganancias vinculadas a fluctuaciones de sus ac­tivos y pasivos en moneda extranjera, e ingresos por inversiones en títulos de renta variable. Con ello, la utilidad del ejercicio de Seguridad ha crecido hasta US$ 1,2 millones.

Por el lado de los indicado­res financieros, sus ratios de rentabilidad ROA y ROE lo han hecho hasta 5% y 19%, respectivamente, este último posicionándose por encima de los niveles de la industria

EFICIENCIA

El reporte de Solventa tam­bién resalta que el ratio que relaciona los gastos de producción con las primas directas se redujo de 27% a 22% entre el 2015 y 2018, explicando que las comi­siones pagadas a interme­diarios en las secciones de automóviles y vida han crecido, absorbiendo la ma­yor parte de los gastos de producción.

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La capacidad para contratar un seguro https://www.5dias.com.py/la-capacidad-para-contratar-un-seguro/ Thu, 11 Oct 2018 11:12:50 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=134699 Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

La Sección II y III de la Ley 827/96 “De Seguros” establece quienes son las Empresas autorizadas  y cuáles son las condiciones de autorización para operar en seguros. Ahora bien, es importante conocer “quienes” pueden contratar un seguro en calidad de tomador o asegurado.  La citada ley no define el término de “tomador o asegurado”. Tampoco lo define el Código Civil en su Título III, Capitulo XXIV – Contrato de Seguros, sin embargo en su artículo 1555 establece que “…El asegurador entregara al tomador una póliza debidamente fechada y firmada, con redacción clara y fácilmente legible…”. Esto perfecciona la relación que se inicia con la “propuesta” donde este da su aprobación o su consentimiento. En síntesis,  el asegurador para poder celebrar un contrato de seguro, debe estar autorizado de conformidad con lo establecido en la Ley 827/96 en tanto el asegurado para poder celebrar un contrato de seguro debe tener “capacidad” para obligarse contractualmente. Asegurado, tomador o contratante, si bien pueden recaer en figuras distintas o ser la misma, el criterio común es “la capacidad de contratar”. En el caso de las personas jurídicas, tendría capacidad por el simple hecho de cumplir con los requisitos establecidos en la ley, no obstante tiene otro requisito que es,  el tener un interés legítimo en lo que pretende asegurar. La persona física para actuar como tomador o asegurado debe tener capacidad y a su vez  interés en el riesgo que se asegura. Como mínimo debe ser capaz de administrar sus bienes.

El artículo 1° de la ley 2169/03 que modifica el artículo 36 del Código Civil establece: “…La capacidad de hecho consiste en la aptitud legal de ejercer uno por sí mismo o por si solo sus derechos. Este Código reputa plenamente capaz a todo ser humano que haya cumplido dieciocho años de edad y no haya sido declarado incapaz judicialmente…”. Por tanto, tiene plena capacidad de contratar un seguro todo ciudadano que haya cumplido dieciocho años. En los seguros de personas, “…Los menores de edad mayores de dieciocho años tienen capacidad para contratar un seguro sobre su propia vida solo si designan beneficiarios a sus descendientes, ascendientes, cónyuges o hermanos que se hallen a su cargo…” (Articulo 1663 Código Civil). Pero el mismo artículo refiere a que si el seguro “…cubre el caso de muerte de un tercero se requiere el consentimiento por escrito de ese ter cero o de su representante legal si fuere incapaz. Es prohibido el seguro para el caso de muerte de los interdictos y de los menores de catorce años…” De esta forma  la consecuencia del supuesto de celebrarse el contrato con un tomador “incapaz” es la nulidad.

Como vemos,  en el seguro de personas no solo es tenido en cuenta la edad menor sino también la edad mayor. Por ello el artículo 1666 establece ciertas reglas con respecto a la edad. Cuando la edad real sea mayor, el capital asegurado se reducirá conforme con aquella y la prima pagada. Aquí hablamos de que el contrato está vigente y por ello se habla de reajuste.  Cuando la edad real sea menor que la denunciada, el asegurador restituirá la reserva matemática constituida con el excedente de prima pagada y reajustara las primas futuras. Esto es un proceso técnico que procura equilibrar la edad actuarial de la persona con la reserva que se constituye que es propiedad del tomador o asegurado.  Así, la denuncia inexacta de la edad solo autoriza la rescisión por el asegurador cuando la verdadera edad exceda los límites establecidos en su práctica comercial para asumir el riesgo. En una palabra es una opción del asegurador.

Finalmente,  la capacidad para contratar un seguro dependerá de la “edad” del tomador o asegurado, su “capacidad de hecho”,  pero por sobre todo, el “interés legítimo”  sobre lo que se pretende asegurar. La persona física que no reúna estos requisitos, no tiene capacidad para contratar un seguro.

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