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Columnas

Les pasó un elefante

Las groseras omisiones al control antilavado de dinero que se observaron tras la inspección que realizó la Unidad Jurídica del Banco Central del Paraguay (BCP) sobre las actuaciones de los oficiales de cumplimiento del Banco Nacional de Fomento (BNF) en el caso Darío Messer, desnudan claramente la fragilidad de las instituciones en Paraguay.

 
 
 

El sistema financiero es el sector más regulado y con los más actualizados mecanismos de control que existe en el mercado paraguayo, por ello, es inadmisible que las autoridades de la banca estatal hayan permitido que Messer haga transacciones millonarias sin ofrecer datos básicos como su lugar de residencia, registro ante Seprelad y la patente comercial de las compañías.

A cualquiera de nosotros directamente una entidad financiera nos rechazaría la operación; pero en el caso del BNF, la entidad se dio el tupé de incluso elevar el perfil y los límites para operar al ex empresario brasileño; la razón es no difícil de deducir, y es el “amigo del alma” del que en ese momento gobernaba en el Paraguay.