Desregulación del precio del combustible (III)

El hecho de que los precios del combustible queden liberados y sean determinados más que nada por los empresarios del sector, podría conducir hacia el camino de la inflación en un mediano plazo

Por Emiliano Estigarribia Canese
Analista Económico

Efectivamente el Estado, al haber tomado la decisión de liberar los precios del combustible, ha provocado en un corto plazo que los mismos sufran dos incrementos sustanciales, por lo que es de esperar que el precio del transporte público se incremente también en casi la misma proporción.

De acuerdo a lo expresado por el sector como justificativa del nuevo incremento, manifiestan nuevamente que “el aumento de los carburantes se da por la suba del dólar y el incremento del precio del crudo en los mercados internacionales”, similar a lo expuesto en el mes de junio pasado, por lo que recobra fuerza la interrogante de si realmente ¿fue o no prudente tomar la decisión de liberar el precio del combustible?, considerando principalmente la coyuntura actual, y por sobre todo las consecuencias que esto traería en un mediano plazo.

El Ministro de Hacienda manifiesta que estarán evaluando el impacto de estas variables, si será temporal o permanente, dejando entrever la posibilidad de aumentar el subsidio para evitar que suba el precio del boleto de transporte público, aunque si el impacto de torna permanente, que es lo más probable, el costo sería absorbido primeramente por los usuarios, y en consecuencia por la ciudadanía.

Sería poco prudente realizar una estimación exacta de lo que podría acontecer en un mediano plazo, pero lo que si queda claro es que esta medida, ya adoptada en el mes de junio pasado, provocó un aumento del “riesgo inflacionario”, por lo que el Gobierno debería analizar algunas medidas que permitan al menos amortiguar los efectos, y que fundamentalmente el costo de esta decisión no recaiga nuevamente en la ciudadanía. Hay que aprender de los errores cometidos en el pasado por nuestros vecinos, pues este camino inexorablemente conducirá hacia la pérdida del poder adquisitivo, tal como lo están viviendo y lamentando hoy.

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