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Editorial

Efectos de una diplomacia cachiai

Cerrar cualquier trato con enviados del venezolano Guaidó equivaldría a negociar con fantasmas. Diplomacia cachiai pura y dura.

 
 
 

¿Qué importancia puede tener si fue Juan Guaidó el que hizo una propuesta al Paraguay para saldar la deuda contraída por Petropar con PDVESA o si, por el contrario, el planteo partió del Paraguay?

En términos estrictos en cuanto a legitimidad para representar el patrimonio venezolano, Juan Guaidó no es nadie. Salvo que alguna jurisprudencia internacional nos demuestre lo contrario, cualquier negociación para pagar de una maldita vez los millones de dólares que se le debe al Estado venezolano hay que hacerla con el staff de Nicolás Maduro, por repugnante que luzca la perspectiva. Guaidó parece ser un buen muchacho, con muchas ganas de gobernar Venezuela en sustitución del sucesor de Hugo Chavez… pero hasta ahí nomás. Su representatividad es simbólica y alentada por una buena cantidad de países. Pero los papeles de la deuda los tiene bien a mano el actual inquilino del Palacio de Miraflores en Caracas.