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Editorial

El sube y baja de los mercados

Falta saber cómo se comportarán los ríos Paraná y Paraguay hacia mediados de año para sacar la producción hacia los mercados de exportación.

 
 
 

Toda subida vertiginosa provoca vértigo. El cuerpo humano, una máquina perfecta de prever situaciones, imagina que el descenso será igual de abrupto y se prepara para afrontarlo. Esto pasa en el mundo de las commodities todo el tiempo. Los petroleros saben muy bien que no deben entusiasmarse más de la cuenta con un incremento demasiado veloz del barril y que a una caída a pico también corresponde una recuperación. Ambiente prohibido para cardíacos. Hoy pasa en el mundo de la soja. Los argentinos tendrían que estar literalmente bailando en una pata con el grano a US$ 520. Lo intentan pero cuando le restan al precio de Chicago el 31% de derecho de exportación, la diferencia de cambio y el bono a las semilleras, todo se ensombrece.

Por aquí las cosas son un tanto mejores. No hay retenciones aunque sí existe el denominado “premio” a los obtentores vegetales y, sobre todo, la sobrecarga de flete para salir a los puertos marítimos, factores sabidos y acordados por los productores cada año.