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Editorial

Guaraní, algo más que una moneda

Es algo más que un medio de pago. Es también un sello de identidad y un símbolo soberano que nos representa ante el mundo.

 
 
 

La aparición del libro “Moneda y banca en el Paraguay” nos permite hacer un repaso de lo que significó la entrada en vigencia del guaraní como moneda nacional, así como la creación del Banco Central del Paraguay. El guaraní hace su aparición en escena en 1943, a partir del decreto-ley 655 de ese año y desde entonces es una de las monedas más antiguas del continente que ha conservado su nombre y su paridad frente al dólar ha ido acompañando el proceso normal dictado por el mercado cambiario. Su estabilidad ha permitido no solo medir las variables económicas en moneda propia sino garantizar depósitos y transacciones en una moneda confiable.

Paraguay no ha acompañado las convulsiones financieras que agitaron a otros países sudamericanos. Argentina experimentó en los últimos 50 años dos cambios de nombre (peso-austral-peso) y la quita de 13 ceros a las monedas resultantes. Brasil también tuvo lo suyo. De 1942 hasta 1967 rigió el cruceiro, reemplazado luego por el cruzado novo y finalmente por el real, que rige hasta el presente. Otro país que intentó calmar sus fiebres financieras con cambios de nombre fue Perú, que desde 1863 tenía el sol como moneda de curso legal, reemplazada en 1985 por el inti. Pero en 1991, cuando debieron imprimir el “inti millón” debido a la violenta pérdida de valor, el Banco Central del Perú decidió volver al sol, el nuevo, que rige hasta hoy. Un caso aparte es Ecuador, que en 1999 abandonó su moneda, el sucre, para dolarizar de hecho y de derecho su economía, modalidad que continúa en la actualidad.