EL BOSQUE DE LOS ARTISTAS Y NUESTRO FUTURO (Parte II)

Luis A. Fretes Carreras

Ex Embajador de Paraguay, Investigador del Centro de Estudos Internacionais ISCTE-IUL

 

El desarrollo comercial de la construcción en Asunción ha llevado a la destrucción del entorno natural y de muchos parajes emblemáticos. Convivimos con el contaminado arroyo Mburicaó, o el depredado parque Pavetti de Trinidad y los espacios públicos ocupados ilegalmente.

Asunción no es una ciudad que se destaque por la abundancia de su patrimonio arquitectónico, por el contrario, la historia ha sido de destrucción y desvalorización de ese patrimonio. Ejemplo son la demolición del Club Nacional y la Casa del Gobernador a inicios del siglo XX y la reciente construcción de una torre en frente al Palacio de López.

La experiencia comprueba que la urbanización de los sitios emblemáticos, sin considerar la dimensión social, resultan en la perdida material de los elementos materiales que conectan la memoria con la identidad de una sociedad. La depredación también tiene efectos severos en el turismo: hay muy poco para mostrar porque Asunción es diferente a otras ciudades.

El Bosque de los Artistas, es un pedazo de historia viviente que identifica nuestra ciudad como única y diferente en el mundo. Está en peligro de transformarse en un proyecto inmobiliario más, que terminará por sepultar una de las pocas piezas naturales donde la intervención humana otorga simbolismo y autenticidad a Asunción.

La venta del Bosque de los Artista para un emprendimiento inmobiliario, podría ser causa de lamento, pero la historia nos da a los paraguayos una oportunidad. Oportunidad para asumir el rol de héroes en defensa de una identidad que une la diversidad con la genialidad artística. Oportunidad para defender la naturaleza que respira en los arboles con el hierro que encierra imaginación, sueños y delirios de Herman Guggiari “Hijo dilecto de Asunción”.

En el siglo XIX, cuando nuestra patria arrastraba el peso de la derrota y la miseria. Nuestros ancestros realizaron colectas públicas para construir muchos edificios y monumentos que hoy disfrutamos. El altruismo se asoció al heroísmo y marco el futuro.

Existen sobradas razones para proponer a los lectores de 5días organizar una colecta pública de fondos para comprar esa propiedad y hacer de ese espacio mágico un bien público que permita mantener vigente el arte y la naturaleza asociado al compromiso cívico.

El tiempo de los héroes es el presente.

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