FIDES pide que la legislación no dé ventajas

inese.es

La ciudad de Pana­má’, redactada en su última asam­blea, en la que fija la posición del organismo respecto a los cambios tecnológicos y la legisla­ción que debería introdu­cirse en interés tanto de los consumidores, evitan­do la “sobreprotección”, como de las asegurado­ras, en este caso, “con el menor impacto posible en su estructura de cos­tos”. A este respecto, la declaración señala que “es imprescindible que la re­gulación tenga en cuenta que la actividad realizada por todas las aseguradoras (tradicionales e ‘insur­tech’) deben tener las mis­mas reglas”.

‘DECLARACIÓN DE LA CIUDAD DE PANAMÁ’:

“Uno de los objetivos prin­cipales de la Federación Interamericana de Empre­sas de Seguros (FIDES) es estimular el desarrollo del seguro y el reaseguro pri­vado.

Sus organizaciones miem­bros reconocen que una

industria de seguros só­lida es un aliado estraté­gico del crecimiento, la productividad y promotor del estado de derecho de nuestras economías.

Adicionalmente el sector asegurador es un actor indispensable del desa­rrollo económico y social de los países, al propor­cionar instrumentos de protección que tienen el potencial de transformar una economía de forma transversal y efectiva, al promover el ahorro y la inversión y fomentar un desarrollo sostenido de la industria, el comercio y las personas.

En el presente nos en­contramos frente a una revolución tecnológica que determinará cambios disruptivos en todos los procesos de producción y de vinculación de los consumidores con los pro­veedores de bienes y ser­vicios. Las personas viven conectadas permanente­mente a través de sus ce­lulares e internet y están cambiando radicalmente su manera de adquirir bie­nes y servicios.

La innovación tecnológica es una herramienta que hace más eficientes los procesos de las entidades aseguradoras, generando mejores productos para los asegurados y una me­jora en la prestación de sus servicios en calidad y tiempo.

Es necesario que las aseguradoras se ajusten razonablemente a las expectativas y requeri­mientos de los consu­midores en la era digi­tal, generando nuevas formas de relacionarse a fin de sobrevivir exito­samente en esta época de profundos cambios. Los consumidores así lo exigen. Quien no en­tienda este proceso co­rre el riesgo de quedar afuera del sistema.

No caben dudas que se necesita regular. La regu­lación debería adecuarse a los cambios tecnoló­gicos protegiendo a los consumidores y a las ase­guradoras con el menor impacto posible en su estructura de costos. Las nuevas normas deberían basarse en la prudencia y un correcto equilibrio que promueva la incorpo­ración de nuevas tecnolo­gías y contemple a la vez los requerimientos de los consumidores y las ase­guradoras, protegiéndolos adecuadamente.

Una protección adecua­da del consumidor im­plica que el mismo sea consultado a fin de co­nocer sus expectativas, necesidades y actitudes futuras, sin subesti­mar sus habilidades y capacidades de cubrir sus riesgos y comprar adecuadamente sus se­guros. Uno de los peores riesgos que afronta­mos todos los actores del seguro es que una eventual sobreprotec­ción al consumidor im­pida la incorporación de nuevas tecnologías estimulando el ingreso de competidores fuera del ámbito asegurador y por ende no regulados ni controlados.

Es imprescindible que la regulación tenga en cuen­ta que la actividad reali­zada por todas las asegu­radoras (tradicionales e insurtech) deben tener las mismas reglas. Es decir, no se tendría que estable­cer una regulación más flexible para los nuevos operadores, sino adaptar la existente para todos, respetando el principio de “a actividad igual, regula­ción igual”. Los asegura­dores que ya operan en el mercado han de tener ac­ceso a cualquier nueva po­sibilidad que se abra para los nuevos aseguradores. Es fundamental que a ni­vel global se armonice la regulación a este respecto, dada la porosidad de los medios digitales.

Los reguladores deberían aprovechar la innovación para eliminar muchos requerimientos formales que impiden una rápida adaptación de las ase­guradoras a las nuevas tecnologías y a los deseos de sus clientes. La exigen­cia de entrega de docu­mentación en papel a los asegurados o a la propia supervisión o requerir fir­mas manuscritas en docu­mentos, son sólo ejemplos de tales requerimientos formales.

Por otra parte, los regula­dores deberían favorecer el acceso de los asegura­dores a fuentes de datos y plataformas abiertas. Es el mejor modo de garanti­zar que nuestra oferta de productos se adapte cada vez más a las necesidades de los clientes y que sea eficiente en términos de acceso al servicio de segu­ros por parte de los ciuda­danos.

La Federación Interame­ricana de Empresas de Seguros (FIDES), en su Asamblea General rea­lizada en la ciudad de Panamá, reconoce que la regulación de la incorpo­ración de tecnología es necesaria y que su elaboración resulta compleja. Por ello, se requiere un dialogo permanente con los reguladores y un alto grado de consenso a fin de atravesar con éxito este desafiante periodo, en el cual se está generando un nuevo y desconocido escenario económico y so­cial. Este dialogo posibili­tará la mejor regulación posible, que nos permita a todos los actores desarro­llarnos en medio de estos cambios disruptivos a la vez que proteja adecuada­mente a los consumidores y a las aseguradoras.

Sin accionistas que arriesguen su capital no existirían las aseguradoras y sin ellas no existiría el merca­do de seguros ni ninguno de sus actores.

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